Una delegación de abogados exige la expulsión de Israel de las Naciones Unidas.
El grupo de abogados chilenos encabezado por el abogado Nelson Hadad, presentó más de 80 mil firmas, pruebas y un informe estadístico que muestra que Israel no cumple con los requisitos para ser miembro de las Naciones Unidas.
Confirman la baja de carabinera -cabo segundo- que utilizó vehículo institucional, andaba de civil y realizó compra alcohol y hielo, en la comuna de Máfil (Región de Los Rios)
Se trata de la cabo segundo de @Carabdechile pertenecíente a la Tenencia Carreteras Valdivia Norte, quien el viernes en la noche se dirigió a un minimarket en Máfil.
El Jefe de Zona en Los Ríos, general Carlos Contreras, enfatizó que la institución no tolerará este tipo de conductas. Junto con la expulsión inmediata de las filas, se instruyó un sumario administrativo para determinar la posible responsabilidad del oficial que autorizó la salida del vehículo.
La investigación interna descubrió que la funcionaria no contaba con la licencia de conducir especial (F) requerida para operar vehículos policiales. Los antecedentes de esta infracción fueron derivados al Juzgado de Policía Local de Mariquina.
Comisión revisora rechazó la acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau, pero la recomendación no es vinculante. La Sala de la Cámara votará mañana martes 23, desde las 10:00 horas.
El pánico como método: cómo José Manuel Astorga convirtió el desorden del Estado en una novela criminal
Cuando el escándalo real no alcanza, se fabrica uno mejor. Eso hizo José Manuel Astorga con el caso de los niños haitianos no ubicados en el preinforme de Contraloría: tomó un problema cierto y grave —desorden administrativo, bases de datos mal cruzadas, protocolos inexistentes entre organismos del Estado— y lo convirtió en una novela de tráfico infantil con villano político ya identificado de antemano: el gobierno de Boric.
Donde Contraloría habla de niños “no ubicados”, Astorga escribe “desaparecidos”. Donde el informe describe falta de coordinación institucional, él escribe “operación” que “debilitó el sistema desde adentro”. La distancia entre esas palabras no es de estilo: es la distancia entre una falla burocrática y un crimen organizado. Y esa distancia es exactamente lo que permite acusar sin tener que probar nada.
Los datos que Astorga decide no mirar son incómodos para su relato. De 105 niños revisados, 64 no aparecieron en la primera visita; la mayoría fue ubicada después, por cambios de domicilio, vecinos que no abrieron o familias temporalmente fuera. Solo un caso correspondía a una desaparición efectivamente denunciada. La comunidad haitiana, lejos de validar el pánico, declaró que no conocía denuncias de hijos extraviados. Incluso el ministro de Defensa de Kast, Fernando Barros, terminó admitiendo que no había antecedentes serios de tráfico, prostitución infantil ni órganos.
Nada de eso impidió que Astorga instalara imágenes de niños “metidos en aviones” y “hechos desaparecer”. Porque su objetivo no era informar: era producir una atmósfera. Y esa atmósfera cumple una función política precisa.
Aquí está lo que la prensa chilena se niega a discutir sobre sí misma: el pánico mediático no es un efecto colateral del sensacionalismo, es una herramienta de gobierno. Mientras el país discute una red de tráfico que la propia evidencia desmiente, no discute la reforma tributaria que beneficia a los más ricos, ni el secreto bancario que protege estructuras de crimen organizado, ni los recortes culturales, ni el desmantelamiento silencioso de la memoria histórica. Cada titular de pánico es un día menos de escrutinio sobre lo que el gobierno realmente está haciendo.
Astorga no defendió a los niños. Los usó. Construyó con su sufrimiento potencial una cortina de humo emocionalmente irresistible y políticamente rentable, desconectada de lo que sus propias fuentes —Contraloría, La Tercera, El País— estaban diciendo.
El verdadero escándalo nunca fue una red de tráfico ya probada. Fue un Estado incapaz de cruzar una base de datos. Pero esa verdad no vende portadas ni protege gobiernos. La mentira sí. Y mientras Chile siga confundiendo pánico con periodismo, seguirá sin ver lo que tiene justo enfrente: un país que se desarma mientras todos miran hacia el avión equivocado.
EDITORIAL | "ILUSIÓN": Nuevas leyes de seguridad, meter miedo y castigo extra. https://t.co/fcSpLVJ906
Revisa nuestra editorial de hoy domingo 21 de junio:
Conducido por Ignacio Cacho/Piensa Prensa
@luislarrainlyd Sí, todos lo han hecho y lo de Irlanda no fue crecimiento productivo, fue migración de domicilios corporativos de grandes empresas solo para pagar menos impuestos. Nadie INVIRTIÓ nada en Irlanda.
Juez Urrutia @urrutilaubreaux y otros 55 jueces ante una eventual remoción. https://t.co/xDLZkpsWvr
Desde la Organización de Trabajadoras y Trabajadores Judiciales (@OTJ_Chile ) rechazan la posible remoción de funcionarios por parte del Pleno de la Corte Suprema.