mi silencio es mi límite, soy alguien que busca soluciones, que dialoga y se disculpa cuando es necesario, pero si llego al punto de quedarme en silencio, significa que he agotado todas las vías, y en ese momento, la paz interior se vuelve más valiosa que cualquier discusión.
El tóxico era yo, lo reconozco.
Iba por la vida empeñado en perfumar la mierda.
Fiel creyente de las segundas oportunidades y no solo de pareja, sino de amistades que eran peor que serpientes.
Sí, el tóxico era yo.
Por llamar primero y por estar siempre.
Por dejarme de último en
Aprendí a ser prioridad y así uno a uno fui perdiendo a toda la gente inservible y sin valor de mi vida.
Aplique lo mismo en su vida y verá...
Deje de dar para ver quién se acuerda de darle a usted.
Esto aplica a malos amores, familia, vecinos y malas amistades.
Y verá que