Todo el mundo avisó al gobierno: el CNI, la inteligencia militar, el gobierno de Ceuta... pero Sánchez no movió un dedo para proteger a Ceuta.
Cada vez está más claro que quería que pasara algo. Aunque el asunto se les fue de las manos.
El Gobierno ha tomado más medidas contra Italia (por pura venganza infantil, cero justificación) que contra Marruecos, que es el que ha atacado la integridad territorial.
De hecho a Marruecos le agradece la "colaboración" y lo llama socio fiable.
Madre de Dios, qué ridículo.
Estamos presenciando una invasión sin que el país infractor tenga que ejercer ningún tipo de fuerza. Esto es algo inédito en la historia de la humanidad. En el futuro se estudiará cómo la corrupción disfrazada de buenismo destruyó Europa.
Todo lo que no sea cortar las relaciones diplomáticas con Marruecos, cortar el comercio, cerrar la frontera y poner al Ejército en la valla, es una bajada de pantalones.
Marruecos se viene arriba porque tiene el respaldo de Estados Unidos y de Israel.
El problema es que aquí nadie pone los cojones encima de la mesa y no hay soberanía en ningún lado.
Un fuerte abrazo para todos los que decían que el efecto llamada era un bulo de la ultraderecha. Se empiezan a notar las consecuencias de la regularización masiva. Esas consecuencias que decían que nunca tendríamos.
Resulta difícil entender que un país que dispone de solo 7 hidroaviones para cubrir 17 comunidades autónomas y 2 ciudades autónomas destine dinero a financiar el tranvía de Marruecos, el tren de Egipto, proyectos de género en Guinea o iniciativas de la Agenda 2030 en Bolivia.