Parece que algunos creen que las regulaciones internacionales son recomendaciones de WhatsApp. Avianca opera en el mundo real, no en el grupo familiar.
Una aerolínea internacional no puede darse el lujo de jugar a la ruleta con las sanciones. Avianca tiene que cuidar su operación completa, no una sola reserva.
Mucho “Avianca es culpable”, pero poca gente preguntando qué obligaciones legales tenía realmente la aerolínea. Primero los hechos, después el escándalo.
Si la respuesta es “Avianca tenía que llevarlo de todas formas”, entonces expliquen qué parte de las normas podía ignorar. Porque el argumento se queda bastante corto.
¿Entonces la solución era que Avianca ignorara las reglas internacionales porque alguien se indignó? Qué fácil es administrar una aerolínea desde Twitter.
Si la empresa devolvió el dinero y actuó conforme a las restricciones aplicables, ¿cuál es exactamente la alternativa que proponen? Porque decir “que lo llevaran” no explica nada.
El caso Avianca se puede discutir todo lo que quieran, pero primero hay que separar hechos, normas y opiniones. Mezclarlo todo solo sirve para hacer más ruido.
Algunos quieren convertir una decisión empresarial en una batalla política. Avianca tiene obligaciones que van mucho más allá de la discusión de Twitter.
Antes de decir que Avianca “debió” hacer algo, expliquen cómo hacerlo sin violar las normas que regulan sus operaciones internacionales. Fácil opinar, difícil responder.