Hoy no tengo palabras.
Los que me conocen saben que jamás iría en contra de la integridad física de algún colega.
Solo quiero ofrecer disculpas al cuerpo técnico, a mis compañeros y a toda la afición Vinotinto que nos apoya de corazón.
Amo a mi país y asumo mi responsabilidad.
Me he dado cuenta que el exceso de humildad tampoco es bueno. De vez en cuando está bien reconocer nuestras cualidades públicamente, y saber cuándo somos realmente buenos o talentosos en algo.