CARTA ABIERTA PARA SOFÍA VELA
Apreciada Sofía:
Te escribo como hombre, esposo, padre, abogado penalista y como alguien que desde hace varios años defiende víctimas desde la Defensoría del Pueblo. He escuchado historias terribles y he aprendido algo elemental, acompañar a una víctima no significa asentir a todo, decir la verdad o decir no, es parte de la ayuda, cuando se hace con criterio y profesionalismo.
He escuchado tu relato sobre lo sucedido con Rafael Poveda y limitado estrictamente a aquello que tú misma has contado públicamente, no encuentro allí elementos suficientes para afirmar que ocurrió un abuso o un acoso sexual. Lo narrado parece, desde afuera, una interacción íntima entre dos adultos que participaron voluntariamente.
Eso no vuelve falsos tus sentimientos. Puedes haberte sentido incómoda, angustiada, confundida o haber revivido experiencias traumáticas anteriores, eso merece respeto y atención adecuada.
Ahora, todas las personas percibimos por los sentidos, de manera inmediata lo aparente, leer la mente no es una capacidad humana comprobada. Por lo tanto, si alguien participa aparentemente de manera voluntaria, sin exteriorizar rechazo, no pide detener la situación y no manifiesta que aquello le produce daño, resulta muy difícil, casi imposible, exigir tiempo después, responsabilidad sobre lo sucedido en ese momento.
Pero aquí aparece algo que me inquieta incluso más que tu propia interpretación de los hechos, la asesoría que, según tú misma has recibido durante años.
Me cuesta entender que, después de años de acompañamiento, nadie te hubiera dicho algo tan sencillo como, por ejemplo: “Te creo cuando dices que sufriste, pero eso no significa necesariamente que Rafael haya abusado de ti” o “el hecho que en el pasado hayas sufrido de violencia sexual, no hace responsable a todos los hombres, ni se puede interpretar cualquier gesto masculino como violento”
Si nadie te lo dijo, piensa en replantear el grupo de personas que has escogido para que te acompañen y asesoren en tu proceso.
Me preocupa especialmente el papel de las periodistas de Yo te creo, ya que, entiendo el periodismo como una actividad con tendencia a la neutralidad y no en el papel de fiscal, juez o terapeuta. Su obligación elemental es contrastar, preguntar, dudar y verificar.
Te lo digo con respeto Sofía, pero también con la firmeza que me han enseñado los años trabajando en derecho penal en favor de víctimas, buscar justicia jamás puede significar sacrificar la justicia de otro, ni depender solo de mi percepción, castigar al culpable es una obligación de toda sociedad civilizada, pero evitar la condena del inocente también lo es, pocas injusticias pueden ser mayores que hacer pagar a una persona por aquello que no hizo.
Mereces ser escuchada, respetada y atendida profesionalmente, pero, ante todo, mereces recibir una ayuda eficaz, una que no se limite a darte la razón, sino que tenga el valor de decirte la verdad, incluso cuando resulte dolorosa; mereces ser tratada como una mujer adulta, inteligente y profesional, capaz de ejercer pensamiento crítico sobre lo que viviste y sobre la manera en que otros lo interpretan.
Quienes te dicen que sí a todo, refuerzan sin examen cada una de tus conclusiones y además, te exponen innecesariamente al escarnio público. Estas personas, difícilmente están protegiendo tu bienestar y aun suponiendo que actúen con buenas intenciones, la falta de rigor, prudencia y responsabilidad con la que han acompañado tu caso debería llevarte, cuando menos, a preguntarte si realmente te están ayudando o si, por el contrario, están profundizando un daño que todavía puede evitarse.
Sofía, espero que leas estas palabras, con el buen ánimo e intención con que las escribí. Recuerda, acompañar también significa tener el valor de disentir, mereces sanar, encontrar respuestas y seguir adelante, pero ese camino necesita verdad, prudencia y personas capaces de ayudarte sin convertir tu dolor en una sentencia contra otro.
Escucha, pregunta, duda y busca ayuda verdaderamente profesional. Tu historia no tiene por qué terminar convirtiéndose en una experiencia aún más dolorosa o revictimizante para ti, ni tampoco en el señalamiento injusto de otra persona. Ojalá, por el contrario, este proceso pueda conducirte hacia la justicia, el aprendizaje y la paz mental que todos necesitamos y merecemos.
Con todo respeto y atención,
MOISÉS CARREÑO
CEO Moisés Carreño & Asociados
#LaleydeMoisés
Se puede cuestionar, criticar o denunciar a Abelardo por decenas de temas. Yo lo he hecho en diversas publicaciones desde hace años y lo confronté en una fuerte entrevista.
Pero, igualmente, no se puede negar que gana la Presidencia contra un candidato que tuvo el más alto, descarado y abierto respaldo de un gobierno nacional y de un Presidente que violó todas las normas electorales.
Invirtieron centenares de miles de millones de pesos del presupuesto nacional para Cepeda; movieron todo el poder de ministerios y entidades en contra de Abelardo, el Presidente hizo campaña todos los días, mucho más hoy.
Y sumen grupos armados criminales en varias regiones empujando con el fusil. Y centenares de miles de empleados públicos miedosos ante la posibilidad de perder sus cargos si se llegase a reducir drásticamente el gobierno.
Y una maquinaria nacional y regional que hoy se movió a todo tren para que Cepeda subiera 3 millones de votos.
Abelardo de la Espriella es el primer outsider en ganar una Presidencia en Colombia. Y gana contra el candidato más “oficial”, más del gobierno en la historia.
“Adolescencia”, disponible en Netflix, no se ve con comodidad. Duele. Porque no cuenta una historia, te saca del sillón y te pone frente al espejo.
Es incómoda, porque golpea donde más duele: en la vulnerabilidad de la crianza, en la soledad del adolescente, en la desconexión entre generaciones que no hablan el mismo idioma.
Desde el primer episodio, desmonta la idea de que la adolescencia es solo rebeldía, la muestra como lo que es: un territorio hostil, donde la necesidad de pertenecer puede convertirse en una trampa emocional que arrasa con todo.
Nos recuerda algo que muchos adultos aún no entienden y es que el mundo de los hijos no gira solo en torno a sus padres. La familia importa, pero no es el único agente que forma, porque también educan las redes, los amigos, la cultura, el algoritmo, la música, los silencios… todo.
Y mientras criamos como podemos, desde nuestras heridas y nuestras propias historias, ellos están intentando encontrar su lugar en un mundo que los bombardea con mensajes contradictorios y expectativas imposibles.
“Adolescencia” expone con crudeza la machósfera y la ideología Incel, subculturas digitales donde adolescentes varones, buscando consuelo a su frustración, son adoctrinados en discursos de odio disfrazados de hermandad. Ahí, el rechazo se convierte en rabia, y la rabia en identidad.
La serie también aborda una de las realidades más desgarradoras: cómo las adolescentes aprenden a cosificarse para ser vistas. Cómo el sexting, en lugar de una exploración sexual, se convierte en una forma de autoaniquilación emocional. Si lo hacen, son juzgadas; si no lo hacen, son descartadas.
“Adolescencia” NO es solo sobre adolescentes, también es sobre los padres agotados, los terapeutas que no sostienen, los docentes que cargan con más de lo que deberían; es sobre una sociedad que insiste en ignorar las señales hasta que es tarde.
Duele verla porque NO es ficción, es un grito de realidad.
Y si después de verla seguimos pensando que esto no nos toca, entonces no hemos entendido nada.
Estoy enloquecida con el capítulo 3 de ‘Adolescencia’ (en Netflix), una clase magistral sobre cómo combatir el machismo enraizado: seguras, analíticas y cuestionando. Qué dolor cuando la brutalidad cala en un niño, enfrentarse a una ternura atrofiada
ESTE ES UN MENSAJE DE APOYO Y CONSIDERACIÓN A LA DIFICIL SITUACIÓN QUE ESTÁ PASANDO LA SEÑORITA #PauTips , #PrayForPau.
RT O ETIQUETA SI CREES QUE NO DEBE RETIRARSE DE LAS REDES. POR FAVOR, PAU TIPS.
Muchos confunden remordimiento con arrepentimiento, el primero: busca sentir alivio, el segundo: cambia. El primero busca hacer su voluntad, el Segundo la voluntad De Dios.
#danielhabif