A falta de Emma Stone en #Venezia80, @pepablanes asume el papel de Bella Baxter al piano (y sin ojo de pez) y @JoseMRomero no es Mark Ruffalo
A favor de #PoorThings, el cuento gótico de Lanthimos. Hay que resetear para poner el deseo femenino en el centro 👇🏻 Cuidado al final
Atención, hoy cierro pedido de las bolsas de almuerzo/bolsas de muda. Caben perfectamente los zapatos de los peques y la ropa de cambio y son impermeables. Podéis poner cualquier dibujo mío y su nombre, tenéis mi IG enlazado. Si queréis una, es el momento
💜💙🩵💚💛🧡
En 1936, los inspectores de Wisconsin le dijeron a Frank Lloyd Wright que los pilares del edificio de la Johnson Wax no cumplían la normativa. Que no iban a resistir.
—¿Como que no resisten? Ya os digo yo que resisten. Por mis cojones que van a resistir.
Esta es la historia: Wright, aparte de uno de los mejores arquitectos de la historia, no era precisamente un tipo humilde. No es de extrañar, pues, que cuando los inspectores del departamento de construcción de Wisconsin le advirtieron que la estructura de su proyecto para la Johnson Wax en Racine incumplía la normativa, el arquitecto dijese que quiénes eran ellos para dudar de su arquitectura y que a él se la sudaba la normativa.
El problema radicaba en los preciosos pilares dendriformes (con forma de árbol), que Wright había diseñado. Porque, por muy bonitos que fuesen, efectivamente, no hacían ni puñetero caso a los códigos edificatorios de la época.
Eran columnas de hormigón visto con una base de solo 23 centímetros de diámetro que se iba ensanchando hasta alcanzar 5,5 metros. Wright los llamaba «Water Lily». Nenúfar.
Lo de la metáfora vegetal era muy poético pero no sirvió contra el acojone que producía la esbeltez visiblemente contraintuitiva de los pilares, así que los técnicos le dijeron que o los cambiaba o no le daban la licencia de obra. Wright les propuso un trato: si les demostraba que sus nenúfares eran capaces de sostener las 12 toneladas que pedía la normativa, ellos le permitían construir el edificio.
¿Cómo lo hizo? Pues construyendo uno a escala 1:1 y cargándolo con sacos terreros hasta llegar a los doce mil kilos.
Aunque no hay documentos fotográficos que lo prueben, se dice que el propio arquitecto se subió a lo alto del nenúfar de hormigón, posiblemente para verificar que también soportaba el descomunal peso de sus cojonazos.
Pero el nenúfar no colapsó. Y, de hecho, aguantó casi 60 toneladas.
El edificio de la Johnson Wax se terminó en 1939 y en 1976 se le concedió la categoría de Hito Histórico Nacional, el mayor grado de protección de los Estados Unidos.
@Pedro_Torrijos De la ��ltima foto de estas cuatro, es ,muy interesante que los cristales de los laboratorios son cilindros de cristal, como homenaje a los tubos de ensayo que tenían dentro, así me lo contaron a mi en HAU.
Si subió fue en la grúa.
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Aitana Bonmatí del FC Barcelona acaba de ser elegida mejor futbolista de Europa por la UEFA: "Como sociedad no podemos permitir el abuso de poder. Se lo dedico a Jennifer Hermoso y a todas las mujeres que sufren lo mismo. Estamos con vosotras". Enorme.