En mis 40 años de vida nunca había visto en España una desconexión tan completa entre las administraciones públicas y sus ciudadanos.
El sentimiento generalizado de los ciudadanos es que las administraciones públicas no están para facilitarte la vida, están para "pillarte". Da igual si es un inspector de Hacienda esperando 4 años a que metas la pata 4 veces en la declaración de la renta o un Guardia Civil con un radal móvil en un tramo sin peligro. La sensación es que las administraciones públicas están para exprimirte, no para hacer tu vida más fácil.
Pero asunto todavía más grave es la doble vara de medir de las administraciones públicas. Las mismas administraciones públicas que tienen la capacidad para ver todas tus cuentas bancarias y tus transferencias son incapaces de ver millones de euros en dinero sucio paseando por delante de sus narices si ese dinero proviene de la política. Y es que parece que se han otorgado contratos millonarios de renovación de vías férreas a empresas vinculadas con tramas de corrupción del poder político. Hasta que no ha habido muertos encima de la mesa, las administraciones públicas han sido incapaces de evitar la lluvia de millones a empresas vinculadas a personas que están hoy en la cárcel por corrupción.
La consecuencia de todo esto es que, para ti, un error al hacer una declaración de la renta puede tener consecuencias más graves que los millones de euros de los Koldo, los Ábalos, los Aldama y las Jessicas de la vida. Y si hay algo que llevemos mal los seres humanos es el trato discriminatorio.
Entendemos perfectamente que en la España actual hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Y los ciudadanos de primera, los vinculados al poder político, tienen carta blanca para hacer casi lo que quieran. Pero, cuando las acciones de los ciudadanos de primera dejan de ser parte de una telenovela (Jessica y fiestas con drogas) y pasan a ser parte de una película de terror (Adamuz), las risas se tornan en lágrimas y las lágrimas en rabia.
Y esto es exactamente lo que sentimos los ciudadanos españoles, rabia. Rabia porque muchos entregamos más de la mitad de lo que ingresamos en impuestos y, no es sólo que nos lo roben (que casi es lo de menos), es que nada funciona como debiera. Lo más básico que se supone que provee un Estado, seguridad, justicia e infraestructura, falla por todos lados.
El deterioro institucional es patente mientras que la recaudación de las administraciones públicas está en máximos.
Hemos pasado del desapego institucional al hartazgo y, todo parece que estamos pasando a una fase mucho más delicada de indignación generalizada. Los Ministros puteros eran hasta graciosos. Los Ministros incompetentes que ponen muertos encima de la mesa son indignantes. Y la indignación es la antesala de problemas mucho más graves.
Si queda alguien con honor en el gobierno de España que dimita inmediatamente a riesgo de ver manchado su nombre para siempre como parte integrante de la mayor generación de bandidos que ha conocido la historia de España de los últimos 80 años.
@ajsalvador70@PeugeotES@StellantisES Yo tengo uno del 2016, desde el primer mes que lo tuve empezó a ir al taller, amortiguadores picados (venían mal de fábrica) adblue (X2) bomba de gasoil, inyectores... y así podría seguir, una verdadera chapuza de coche, mejor comprar un vespino que Peugeot.
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