Aprendí a vivir intensamente porque soy consciente de que existe la posibilidad de que mañana no vea una vez más la puesta del sol, y por eso actúo con energía, con pasión, estoy lleno de vigor y mis sueños son del tamaño de Dios. En Cristo aprendí a no negociar con la duda, y en Él soy capaz de esto y de más. En Él soy todo terreno, me gustan los caminos empedrados y las vías menos transitadas; y aunque estoy repleto de errores y ansiedades, no escapo de la sensación de ahogo porque no veo el dolor como un problema, sino como una oportunidad para cabalgar salvajemente. Yo tomo la angustia y le pongo la bota en el cuello al dolor.
#danielhabif
¡Carajo! Si me extrañas, búscame; si me quieres, no tardes más en decírmelo; si te importo, no te demores en demostrarlo, porque puede que mañana ya sea tarde. Olvida el orgullo, no usemos más el tiempo como si fuéramos los dueños.