El amor real no inventa primaveras donde hay invierno; se sienta contigo en mitad del páramo, te sube el cuello del abrigo y te sostiene la mirada. No te promete salvarte del abismo, pero te garantiza que, si toca caer, el suelo hará menos ruido al romperos juntos.
El culturismo, el fitness y el día de brazo os ha dejado apollardaos. Un tío que se pasa 6 horas dando sprints y la gente duda de su físico… cómo se nota que la mayoría no habéis hecho algún deporte de verdad en vuestra vida
Sé que ya he repetido este mensaje varias veces, pero creo que merece la pena seguir diciéndolo.
A veces una persona sabe que debería alegrarse por algo y no siente nada. O el único momento en que sí siente con intensidad es cuando está enfadada.
Esto tiene una explicación.
Cuando de pequeña o pequeño, o durante una etapa prolongada de tu vida, viviste situaciones muy dolorosas, el cerebro aprendió a desconectarse de lo que sentías. Es lo que se llama disociación: un mecanismo de protección que se activó cuando el dolor era demasiado para seguirlo procesando.
El problema es que ese mecanismo no sabe cuándo parar.
De adulto puede dejarte con una sensación de anestesia emocional. Como si lo que ocurre a tu alrededor no te llegara del todo. Como si vivieras con un cristal entre tú y lo que sientes.
Y eso tiene consecuencias reales.
Cuando no identificas lo que sientes, tampoco puedes gestionarlo. El malestar no desaparece, solo busca otra salida. A veces es la comida. Otras veces es evitar situaciones, alejarse de personas, o recurrir al consumo de sustancias. El cuerpo y la conducta acaban expresando lo que las emociones no pueden.
La buena noticia es que esto se puede trabajar. Aprender a reconocer y gestionar las emociones es posible, aunque lleve tiempo y aunque al principio cueste creerlo.
Los Playoffs son ese bicho en el que importa la calidad pero también importa un huevo el emparejamiento.
Da igual que seas los Celtics con una grandísima temporada y recuperando a Tatum, que si no tienes peso por dentro Joel Embiid te decanta la serie.
Da igual que seas Jokic y los Nuggets, porque los Wolves se construyeron para destruirte.
Da igual que seas OKC, con el MVP y vigente campeón, porque San Antonio tiene todo lo necesario para frenarte.
Da igual que seas los Spurs y tengas a Wemby, porque el tamaño, versatilidad y espíritu de los Knicks contrarrestan tus puntos fuertes.
No, el Atlético de Madrid nunca haría algo así. Sin embargo, en los últimos meses venimos sufriendo una campaña de acoso y derribo sobre uno de nuestros jugadores. Filtraciones interesadas, 'fake news', faltas continuas de respeto, la versión culé de la maquinaria inventando historietas, llamadas antes de enfrentamientos directos... Pero claro, a nosotros tampoco se nos ocurriría tener a sueldo al vicepresidente de los árbitros o recurrir a favores políticos para inscribir a jugadores. RESPETO y VALORES.
Como creo que no soy sospechoso puedo decir tranquilamente que al Madrid le han quitado la posibilidad de ganar la Euroliga con tres decisiones muy perjudiciales en los últimos dos minutos... y después ha tirado de orgullo para meterse y Feliz ha tenido el triple para empatar cuando ya lo tenían todo perdido. Una pena para los blancos. Mucho ánimo a mis amigos madridistas. Se puede perder porque el otro sea mejor pero de esta forma duele más.
No podemos estar más orgullosos de nuestro equipo. Tanto o más que si hubiéramos acabado campeones.
Demostración de coraje, lucha incansable y de no rendirse hasta el final. Sin pivots y contra 8 hemos estado a punto de ganar.
Competición adulterada. Otra vez que nos roban otra Euroliga. WHAT A SHAME, @EuroLeague, WHAT A FUCKING SHAME!!!
Para los que no entendéis mucho de baloncesto.
Lo que le han hecho al Real Madrid en la final de la Euroliga es comparable a lo que pasó en Stanford Bridge con Obvrebo o en el Camp Nou con Aythekin.
Para que os hagáis una idea del escándalo.
Cuando Virgina Woolf dijo: “Hay una especie de tristeza que surge cuando se sabe demasiado, cuando se ve el mundo como realmente es” describió perfecto lo que significa crecer.
Si Mourinho habla, yo callo.
Si Mourinho opina, yo escucho.
Si Mourinho aprueba, yo apruebo.
Si Mourinho tiene mil fans, yo soy el número uno.
Si Mourinho tiene un fan, yo soy ese fan.
Si Mourinho no tiene fans, significa que yo ya no estoy en este mundo.