Si nunca pagaste un sueldo, nunca abriste una sociedad, nunca facturaste y nunca retiraste un dividendo, no deberías estar dando mentorías ni clases de emprendimiento ni de negocios. Fin.
La quiebra de Spirit y el fracaso del antitrust simbólico.
En enero de 2024, un juez federal bloqueó la compra de Spirit por JetBlue. El argumento del Departamento de Justicia era que Spirit, como aerolínea low-cost, presionaba los precios hacia abajo. Si JetBlue la absorbía, los consumidores perderían. La senadora demócrata Elizabeth Warren celebró la decisión como “a Biden win for flyers”. Sin embargo, esta mañana, esos viajeros amanecieron sin poder viajar.
Spirit cerró sus operaciones de fia abrupta. Todos los vuelos fueron cancelados. Miles de empleados quedaron sin trabajo. Los pasajeros llegaron al aeropuerto y encontraron los mostradores cerrados. Estos eran los consumidores que el regulador decía proteger.
La lógica antimonopolio no era absurda. Spirit sí ejercía presión competitiva. Pero el DOJ respondió la pregunta equivocada. No bastaba con preguntar si la fusión reducía competencia. Había que preguntar qué pasaba si Spirit simplemente desaparecía.
Porque una cosa es impedir que una empresa sana sea absorbida por un competidor. Y otra muy distinta es bloquear la única salida ordenada de una empresa que ya se estaba muriendo.
Al impedir la fusión, el regulador no salvó a Spirit. Tampoco salvó sus rutas, ni sus empleos, ni sus pasajeros ni sus tarifas. Solo demoró el colapso. Y cuando llegó, llegó de la peor manera posible: sin transición, sin comprador y sin red que absorbiera ordenadamente la demanda.
La peor noticia no es que Spirit se haya quebrado, sino que se quebró exactamente de la forma que más daño le causa al consumidor: abrúptamente, cancelando vuelos y eliminando de un día para otro a uno de los pocos competidores que realmente presionaban los precios hacia abajo.
Y esa es la lección incómoda de este antitrust. A veces el Estado bloquea una fusión para proteger la competencia y termina produciendo menos competencia. A veces protege al consumidor en teoría y lo abandona en la puerta de embarque.
I don’t typically share my day job for privacy reasons but for the past 5 years I’ve been working for Spirit Airlines and that ended overnight. I loved my job. Please keep me, my thousands of colleagues, and the many travelers who will hurt from this loss in your thoughts. ❤️
Spirit Airlines only needed $500 million to survive. We’ve already spent $25 billion on the Iran War. Which one directly improves American lives more? A low-cost carrier staying in the market or another war in the Middle East?