Hay un tipo de silencio que solo existe a las tres de la madrugada, cuando el edificio entero duerme y tú sigues despierto sin motivo aparente. No es soledad, es otra cosa. Es como si el mundo te dejara un rato a solas con vos mismo, sin nadie mirando, sin nada que fingir. Esos silencios también curan.
En 1917, mientras estaba a punto de cambiarse de ropa en medio de un cortometraje cómico, Roscoe Arbuckle miró directamente a la cámara y le hizo un gesto para que subiera el encuadre. La cámara obedeció. El público de la sala, que nunca había visto nada parecido, se rió de algo que no sabía cómo describir.
La película se llamaba Coney Island, uno de los primeros cortometrajes de la colaboración entre Arbuckle y un jovencísimo Buster Keaton, y ese gesto es considerado hoy uno de los primeros ejemplos documentados de ruptura de la cuarta pared en la historia del cine. No fue solo un truco: fue un cómico que entendía algo que muy pocos de sus contemporáneos habían formulado todavía, que la cámara no era una ventana invisible a través de la cual el público espiaba la ficción, sino un interlocutor que podía convertirse en cómplice. El público no estaba mirando a Arbuckle; Arbuckle estaba mirando al público.
En 1917, Fatty Arbuckle era posiblemente el cómico más popular del mundo, por encima de Chaplin en taquilla, mentor del propio Chaplin en sus primeros pasos y el hombre que le daría a Buster Keaton su primer papel en el cine ese mismo año, después de cruzárselo por casualidad en Broadway bajo la lluvia un día de marzo. En 1920 firmó con la Paramount por un millón de dólares anuales, el sueldo más alto jamás pagado por un estudio cinematográfico hasta entonces.
En septiembre de 1921 su carrera terminó de golpe.
Fue acusado de violar y provocar la muerte de la actriz Virginia Rappe durante una fiesta en San Francisco. Los periódicos de William Randolph Hearst lo juzgaron y condenaron antes de que comenzara el primer juicio. Hubo tres procesos; los dos primeros terminaron con jurados sin acuerdo; el tercero, en abril de 1922, lo absolvió con una declaración del jurado sin precedentes en la historia judicial estadounidense: "Sentimos que se ha cometido una gran injusticia con él. No había la más mínima evidencia para acusarle de ningún crimen." No sirvió de nada. Sus películas fueron prohibidas de inmediato, los estudios le cerraron las puertas y cayó en el alcoholismo durante una década, dirigiendo cortometrajes bajo el seudónimo de William Goodrich para no arruinar la carrera de otros con su nombre.
El 29 de junio de 1933, Roscoe Arbuckle firmó un nuevo contrato con la Warner Brothers. Era, según sus propias palabras, el día más feliz de su vida. Esa misma noche murió de un ataque al corazón mientras dormía. Tenía cuarenta y seis años. Buster Keaton, que le había mantenido la lealtad durante toda la caída, dijo que Arbuckle había muerto porque le habían roto el corazón.
El hombre que le guiñó un ojo al público a través de una cámara en 1917 terminó destruido por la opinión pública veintitrés años después de ese gesto.
¿Crees que el linchamiento mediático de Arbuckle habría sido posible hoy en día, o simplemente se habría hecho más rápido y con más pantallas?
Fuente: Wikipedia, "Coney Island (1917 film)"; Wikipedia, "Roscoe Arbuckle"; Flicker Alley, "The Roscoe Arbuckle Years, 1917-1920"
Australia mandó al ejército a matar emúes. El ejército perdió.
La historia ocurrió en noviembre de 1932, en plena Gran Depresión, en las tierras agrícolas de Campion, en Australia Occidental, y quedó registrada para siempre bajo el nombre de la Gran Guerra del Emú, aunque nadie declaró formalmente esa guerra y el único bando que actuó con algo parecido a una estrategia fueron las aves.
El problema era real. El gobierno australiano había repartido parcelas entre veteranos de la Primera Guerra Mundial para que las cultivaran, pero el precio del trigo se había desplomado y los agricultores ya lo tenían difícil cuando aparecieron unos veinte mil emúes en migración estacional buscando agua y alimento. Los cultivos, los abrevaderos del ganado y los campos de trigo resultaron irresistibles. Los emúes comían, pisoteaban y abrían agujeros en las cercas por los que también colaban los conejos. Los veteranos, que sabían perfectamente lo que hacía una ametralladora, pidieron al gobierno que mandara una.
El gobierno mandó dos, más un mayor del Cuerpo de Artillería Real Australiana llamado G.P.W. Meredith y diez mil cartuchos. La operación comenzó el 2 de noviembre. El plan era simple: rodear a los emúes, conducirlos hacia zonas abiertas y eliminarlos en grupos compactos. Los emúes, sin haber leído el plan, se dividían inmediatamente en subgrupos de tres y cuatro individuos y corrían en direcciones distintas en cuanto detectaban movimiento. A cuarenta y ocho kilómetros por hora, el terreno irregular del outback hacía imposible perseguirlos en camión y casi imposible apuntarles. En la emboscada junto a una represa, donde más de mil aves se acercaron a corta distancia, la ametralladora se atascó después de doce bajas. Las demás desaparecieron antes de que el arma volviera a funcionar.
La prensa australiana empezó a publicar crónicas sarcásticas. El miembro del parlamento sir George Pearce, que había autorizado la operación, comenzó a ser llamado "el Ministro de la Guerra del Emú". Un ornitólogo protestó formalmente ante el Parlamento por el trato a los animales. El 8 de noviembre, con siete días de campaña y un resultado que los propios militares consideraban insatisfactorio, Meredith recibió la orden de retirada. La operación se reanudó semanas después ante la presión de los agricultores, pero los resultados siguieron siendo magros: al terminar la campaña el 10 de diciembre, el informe oficial registraba 986 muertes confirmadas con 9.860 cartuchos disparados, lo que equivale a una media de diez cartuchos por emú. El major Meredith, con notable deportividad, declaró que las aves podían enfrentarse a las ametralladoras con la invulnerabilidad de los tanques.
Los agricultores pidieron ayuda militar de nuevo en años posteriores. El gobierno no repitió la operación. En 1934, un sistema de recompensas privadas mató más de 57.000 emúes en seis meses, una cifra que el ejército no había conseguido ni de lejos. Hoy el emú figura en el escudo nacional de Australia junto al canguro, como uno de los dos animales elegidos precisamente porque no pueden retroceder.
¿Qué dice de un ejército que la única operación militar registrada en la que fue derrotado la protagonizaron unas aves que ni siquiera saben qué es una ametralladora?
Fuente: Wikipedia, "Emu War"; National Geographic, "The Ridiculous, Wondrous Emu War of 1934" (usa 1932-34 como marco); Australian War Memorial, registros históricos de la campaña de Campion
"Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas se encuentran en el perro." 🐕
Esta frase viene de Investigaciones de un perro, el último relato que Kafka escribió antes de morir. El narrador es un perro anciano que lleva años intentando comprender el misterio del mundo que lo rodea. Y su conclusión es esta: que la respuesta no está en los libros ni en la filosofía ni en la ciencia. Está en el perro mismo.
Kafka llevaba toda su vida mirando en la dirección equivocada. Y lo sabía. Trabajaba como funcionario de seguros mientras lo que quería era escribir. Vivía en casa de sus padres mientras soñaba con escapar. Se comprometió y rompió el compromiso tres veces con la misma mujer porque nunca se atrevió del todo.
El perro que busca respuestas al mundo que no entiende y que al final descubre que la respuesta era él mismo desde el principio.
Kafka murió de tuberculosis a los 40 años. Le pidió a su amigo Max Brod que quemara todos sus manuscritos.
Max Brod no lo hizo.
Y por eso hoy, 143 años después de su nacimiento, seguimos hablando del perro. 🐕
En 1993, Bruce Willis era posiblemente el actor de acción más taquillero del planeta, acababa de arrasar con Die Hard 2 y tenía su nombre grabado en la marquesina de todo Hollywood. Y se ponía a servir cócteles detrás de una barra.
No era una actuación de caridad ni un capricho excéntrico: Willis era socio fundador de Planet Hollywood, la cadena de restaurantes temáticos que el productor Keith Barish y el hostelero Robert Earl, exdirector del Hard Rock Café, habían lanzado en Manhattan el 22 de octubre de 1991 con la idea de hacer por el cine lo que Hard Rock había hecho por la música. Para asegurarse de que nadie pudiera ignorarlos, reclutaron a los tres actores de acción más rentables del mundo: Stallone, que venía de Rocky V, Schwarzenegger, que estrenaba Terminator 2, y Willis, que por aquel entonces tenía también ambiciones como cantante y fue incorporado oficialmente como director musical de la cadena. Demi Moore, entonces esposa de Willis, también entró como inversora.
La inauguración en el 57th Street de Manhattan congregó a diez mil personas en la calle. Cada local nuevo generaba cerca de quince millones de dólares de ingresos en su primer año. En 1993, el año de la foto, la cadena acababa de abrir en Washington D.C. y en Cancún y preparaba cinco nuevos locales. En 1996 salió a bolsa con una valoración que rozó los dos mil quinientos millones de dólares.
El colapso fue igual de espectacular. La comida era mediocre, los precios disparatados, la expansión demasiado agresiva y el glamur de los noventa empezó a evaporarse. En 1997 registraron cuarenta millones de dólares en pérdidas; en 1999 declararon la primera quiebra; en 2000, la segunda. Schwarzenegger se fue en enero de 2000. Willis y Stallone, sin embargo, nunca abandonaron el barco, y a día de hoy siguen figurando como accionistas en la web de una cadena que ha quedado reducida a tres restaurantes y cinco hoteles en el mundo entero.
En los noventa, la idea de que una estrella de cine sirviera copas en su propio bar era exactamente el tipo de gesto que hacía que la gente hiciera cola durante horas en la calle. La pregunta es si hoy funcionaría igual, o si ya hemos visto demasiados lanzamientos de agua mineral y licores de celebridades como para que alguien levante las cejas.
¿Crees que el concepto Planet Hollywood llegó demasiado tarde, o sencillamente se les fue de las manos la expansión?
Fuente: Wikipedia, "Planet Hollywood"; Hollywood Reporter, "Throwback Thursday: When Stallone and Schwarzenegger Teamed Up for Planet Hollywood" (2014); Daily Meal, 2025
Todo lo que crees saber sobre la muerte de Rasputín probablemente lo inventó su asesino para vender libros.
La leyenda es conocida: la noche del 29 al 30 de diciembre de 1916, el príncipe Félix Yusúpov atrajo a Rasputín al sótano de su palacio Moika en Petrogrado con el pretexto de presentarle a su esposa Irina, sobrina del zar, que en realidad se encontraba en Crimea. Junto con el gran duque Dmitri Pávlovich, primo del zar, el diputado ultranacionalista Vladímir Purishkévich y otros colaboradores, Yusúpov había diseñado un asesinato que debía salvar a la monarquía de la influencia que el campesino siberiano ejercía sobre la emperatriz Alejandra, convencida de que sus oraciones aliviaban las crisis de hemofilia del zarevich Alexéi.
Lo que Yusúpov contó en sus memorias fue otra cosa: que le sirvieron a Rasputín pasteles y vino envenenados con cianuro y que los devoró sin que le hicieran efecto; que le disparó al pecho y el hombre se levantó de entre los muertos; que lo golpearon, lo patearon y lo siguieron disparando; que finalmente lo envolvieron en una alfombra y lo arrojaron vivo al río Pequeña Nevka, donde murió ahogado bajo el hielo.
El problema es que la autopsia del doctor Dmitri Kosorotov desmonta esta historia punto por punto. No se encontró ningún rastro de cianuro en el organismo, lo cual encaja además con el hecho documentado de que Rasputín detestaba los dulces y era muy improbable que los comiera. No había agua en los pulmones, lo que significa que estaba muerto antes de entrar en el río. Las heridas de bala eran tres: una en el pecho izquierdo, otra en la espalda y la fatal, un disparo a boca de cañón directamente en la frente mientras el cuerpo yacía en el suelo. El arma que provocó esa última herida, según análisis forenses modernos, disparaba munición calibre .455 Webley, un cartucho utilizado exclusivamente por el ejército británico. Yusúpov había estudiado en Oxford y mantenía vínculos con la inteligencia británica; un agente llamado Oswald Rayner era amigo íntimo suyo y, según varios historiadores, estuvo presente en el palacio aquella noche. Nada de esto se ha confirmado definitivamente, pero tampoco se ha descartado.
La evaluación forense publicada en 2024 en la revista Forensic Science, Medicine and Pathology concluye que la versión más simple y consistente con la evidencia disponible es que Rasputín fue ejecutado de un disparo a quemarropa en la frente. Yusúpov, según los historiadores que han analizado sus memorias, fabricó la historia del envenenamiento y la resistencia sobrehumana para convertir un asesinato político en un duelo épico entre el bien y el mal, lo cual vendía muchos más ejemplares.
Lo más irónico de todo: los conspiradores creían que matar a Rasputín salvaría a la monarquía Romanov. Tres meses después, Nicolás II abdicó. Yusúpov fue desterrado a su finca en Kursk; Dmitri Pávlovich, enviado al frente persa. Ese castigo, que en su momento pareció una humillación, terminó siendo lo único que los salvó cuando la revolución llegó en 1917.
Eliminar a Rasputín no cambió nada de lo que estaba a punto de ocurrir. Solo añadió una víctima más a una historia que ya tenía demasiadas.
¿Te resulta más perturbador que un grupo de nobles matara a un hombre en el corazón de la capital sin que nadie los juzgara, o que la historia que sobrevivió durante un siglo fuera la que el asesino escribió para justificarse?
Fuente: National Geographic, "Poisoned, shot, or drowned? Here's how Rasputin really died" (2024); Byard RW, "The death of Rasputin: A forensic evaluation", Forensic Science Medicine and Pathology (2024), PubMed PMC11953134; Wikipedia, "Asesinato de Rasputín"
Un 3 de julio de 2005, hace 21 años hoy, Lionel Messi ganó el Mundial Sub-20 con Argentina en los Países Bajos, marcando dos goles en la final contra Nigeria y siendo elegido mejor jugador del torneo. Y dijo Messi esa misma noche: "Este es el primer paso. El primer título con Argentina. Espero que no sea el último." ⚽
Tenía 17 años. El mundo del fútbol ya sabía que existía, pero esa noche se confirmó en el escenario internacional que lo que se veía en el Barcelona B no era una casualidad.
El Mundial Sub-20 de 2005 fue el momento en que Messi dejó de ser una promesa para convertirse en una certeza. El mismo jugador que 17 años después, en el Mundial de Qatar 2022, levantó finalmente la copa que completó la carrera más grande de la historia del fútbol.
El Mundial sigue hoy en su vigésimo segundo día. Y esta fecha conecta directamente con la historia que se sigue escribiendo. ⚽
"Si no hablo de mi religión, dicen que la evito. Si hablo de ella, dicen que estoy haciendo proselitismo. No puedo ganar."
La Cienciología le ha costado tres matrimonios, según distintas fuentes. Le costó el contrato con Paramount Pictures. Le costó años de imagen pública destruida. Y aun así no ha dado marcha atrás ni un milímetro.
Puedes pensar lo que quieras sobre la Cienciología. Pero hay algo innegable en Tom Cruise: es el único hombre en Hollywood que lleva cuarenta años siendo exactamente lo que es, sin pedir permiso y pagando el precio sin quejarse.
Eso también es una forma de coherencia. Incómoda, discutible, pero coherente.
Hoy cumple 64 años. El actor más taquillero del mundo que nunca ha ganado un Oscar.