@__Aldarest > Suministrada en pequeñas o moderadas dosis, es capaz de dejarte fuera de combate en apenas unos minutos. Es prácticamente indetectable...
La semielfa apartó la mirada.
— Empecé a encontrarme ida cuando me colé en las dependencias del sumo sacerdote. Era una trampa.
(@__Aldarest )
Su cuerpo se desploma contra el suelo y lo único que es capaz de interponer entre su cara y el duro suelo es el magullado brazo.
Su estómago se encuentra empapado en sangre y ha dejado manchas escarlata contra el alféizar de la ventana. El helado viento se
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@__Aldarest al haber recibido no una sino varias. Tendría que estar muerta. Y eso cambiaba el panorama de su presente.
— Iré empezando a correr poco a poco —se sentó sobre el colchón —, quizá mañana.
Se apartó el cabello rojizo.
— Alguien vertió acónito de agua en mi bebida.
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@__Aldarest cualquier pensamiento respecto a lo que sucedió. No quiso hacer planes. No quiso anticipar.
Solo buscaba recuperarse. Mental y físicamente.
@__Aldarest Sintió satisfacción cuando lo escuchó gruñir por lo bajo.
Dio un par de pasos y apoyó la mano contra la pared más cercana. Su respiración se había acelerado.
— Esto va a llevar tiempo... —se quejó.
No sabía exactamente si tenía tiempo. Había decidido evadir
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@__Aldarest > una paliza... Pero al menos ya no me duele a rabiar cuando respiro.
Se agarró al elfo y se apartó el cabello de fuego con la mano contraria.
@__Aldarest Dejó un beso en su cuello, seguido del frote de su nariz para oler el aroma del jabón que quedaba atrapado bajo su nuca.
— Me gustaría pasear por los jardines —pero sabía que era imposible. Al menos no fuera de un baile de máscaras —. Me siento como si me hubieran dado
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@__Aldarest Creía que llevaba meses sin dormir así de bien. Le dolía todo el cuerpo tanto que solo había espacio para el cansancio.
Apartó las sábanas y colocó los pies descalzos sobre la alfombra.
— ¿Quieres ser mi bastón? —preguntó. La sonrisa en sus labios se dibujó de forma socarrona.
@__Aldarest Decir que le dolía la herida cuyo apósito acaba de cambiar era reduccionista. Le dolía hasta el alma.
— Lo siento —murmuró —. No sabía a quién más acudir...
El gremio no era seguro para ella. Ya no.
— No me moveré. Me dejaré cuidar.
@__Aldarest y serio ser, esa personalidad de hielo gruñona; se vino abajo para revelar una versión suya mucho más vulnerable y emocional.
Lúthien se humedeció los labios, respiró hondo y luchó por no echarse a llorar allí mismo. Extendió el magullado brazo sobre el de él.
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@__Aldarest plantó en los jardines para escalar más fácilmente a las dependencias reales. Ese día le había sido especialmente útil.
— La última prueba —musitó la semielfa.
@__Aldarest de su ventana. Lúthien se había apretado las tripas con las telas que usaba para descender y gracias a eso esperaba no haber dejado un rastro de su sangre por las calles que los condujesen al príncipe. También esperaba que Fen no cortara jamás la enredadera que de niña
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@__Aldarest El miedo inundó su corazón como primer instinto de supervivencia, su pecho comenzó a subir y bajar acelerado. Lo último que recordaba eran las puñaladas contra su cuerpo, la pérdida de sangre, la flecha cuando se escurrió por una de las ventanas del gremio.
El gremio.
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