#MarineCorps AV-8B Harrier II aircraft with Marine Aircraft Group 14, 2nd Marine Aircraft Wing fly near the coast of North Carolina.
The “sundown” of the AV-8B Harrier II, an iconic aircraft that has supported joint and Marine Corps operations for over 40 years, also represents the dawn of a new era; it paves the way for 2nd MAW’s full transition to the F-35B and C Lightning II.
#USMC #SemperFi #MarineAviation
@Jorge22167117 No está mal, pero tiene algunos detalles en el texto (palabras mal tipeadas, epígrafes que están al revés, etc.) que son una lástima porque se podrían depurar fácil.
@Sandmen21 No lo comparé a fondo, el texto me da la impresión de que es distinto al anterior. Algunas fotos y perfiles se repiten. Pero es grueso del libro tiene material nuevo.
Llegó el momento de cerrar una etapa. Tras casi 29 años de servicio, la FAA decidió la desprogramación de los OA/A-4AR Fightinghawk. Un sistema que permitió un avance tecnológico notable y que, pensado para operar 15 años, dio casi el doble, siempre penalizado por la falta de $$
Hoy se apaga una parte de la historia de la Fuerza Aérea Argentina.
El A-4AR Fightinghawk inicia su despedida… y para muchos de nosotros no se va solamente un avión. Se va una etapa de vida.
Detrás de cada vuelo hubo madrugadas heladas en plataforma, olor a JP-1, briefings eternos, camaradería, disciplina y una pasión difícil de explicar con palabras. El Fightinghawk no era solamente una máquina de combate: era un símbolo de entrega, de vocación y de orgullo por vestir el uniforme de la Patria.
Pero su historia venía de mucho antes.
Antes del A-4AR estuvieron los A-4B y A-4C Skyhawk. Aviones que quedaron grabados para siempre en la historia grande de la aviación militar argentina y en el legado de Malvinas. Fueron aquellos hombres los que llevaron el Skyhawk al límite, volando rasante sobre el mar, enfrentando condiciones imposibles y escribiendo algunas de las páginas más heroicas de 1982.
Cada vez que uno se subía a un Fightinghawk, era imposible no sentir el peso de esa herencia.
No era solamente volar un avión de combate. Era continuar una tradición construida por pilotos que dejaron un ejemplo de valor, profesionalismo y entrega absoluta.
Tuve el privilegio de volarlo.
De sentir cómo cobraba vida en cada puesta en marcha, de despegar sabiendo que arriba quedaban solo el avión, el entrenamiento y uno mismo. Ahí entendías el verdadero significado de palabras como honor, sacrificio y responsabilidad.
El A-4AR nos exigía todo. Y justamente por eso nos enseñó tanto.
Hoy llega su despedida oficial, pero ningún Skyhawk dejará realmente de volar mientras siga vivo en la memoria de quienes lo operaron, lo mantuvieron y lo admiraron desde tierra.
Porque algunos aviones trascienden el metal.
Y la saga de los Skyhawk en la Fuerza Aérea Argentina, desde los A-4B y C de Malvinas hasta el Fightinghawk ya forma parte eterna de nuestra historia.
AD ASTRA PER ASPERA y NO HAY QUIÉN PUEDA!