Los delanteros pueden permitirse ser agresivos, exhibicionistas o incluso vacilones.
Los centrocampistas, no.
Un mediocentro de élite no se mide por lo que hace durante el 95% del partido, sino por cómo responde cuando la presión es máxima.
No es casualidad que Enzo acabara dejando a su equipo con diez en una final.
La imagen que un futbolista decide proyectar rara vez es casual.
Rodri transmite calma: camisas de lino, colores neutros, sin logos, sin necesidad de llamar la atención.
Enzo proyecta justo lo contrario: impacto, exhibición, protagonismo.
Uno fue un ancla emocional. El otro perdió la cabeza.
Traer a Enzo al Real Madrid sería un error. No traer a Rodri sería aún peor.
Menos mal, que también hay gente que ha visto el mismo partido que el resto del mundo. Siempre diré que en Argentina hay una mayoría silenciosa de buena gente que vive en la realidad y que simplemente los energúmenos gritan mucho.
“Que sea gol por favor” decía Ferran en un gol que era el 5-0 vs Arabia. Estaba jodido.
Ha metido el gol más importante de la historia de nuestro país.
Cojones de toro. Soy fan del tiburón.