Podría escribir mil cosas de lo que hoy ha sucedido y entre tantas emociones encontradas, por fin creo que aquella que venía pérdida entre sus tormentas encuentra calma en la fría capital...
Hace ocho años eran Duquistas, hace cuatro Rodolfistas y ahora, en franca decadencia, se dicen Abelardistas.
Son una corriente sin propuestas y sin ideas que sobrevive únicamente por la desinformación de los medios tradicionales.
se acuerdan cuando todos estaban enamorados de los frailejones y los capibara (chigüiros)? ahora quieren votar por un man que les destruiría sus hábitats
En esta campaña hay una mentira que toda autoridad pública debe develar por su enorme injusticia.
Yo pertenecí a una organización armada que hizo la paz y la constitución de 1991, en cuya Asamblea Nacional Constituyente elegida por voto popular, fuimos la mayoría: el M19.
Iván Cepeda nunca ha pertenecido a organización armada alguna en su existencia y de joven vio a su padre, senador de la república de la UP caer asesindos bajo balas del mismo estado.
Más que yo, ha participado en ayudar a construir la paz de Colombia y es víctima de la violencia y no victimario.
No es un marxista radical como dice Rubio, que debería leer a Marx para entender la crisis climática y porque el modelo de sociedad de la Florida no es sostenible. Con Cepeda discutí mucho de filosofía y como yo es un parresiasta seguidor de Sócrates, tiene el coraje de decir la verdad, y de la dialéctica y de Foucault, y entiendie el porque el socialismo soviético perdió por no desarrollar la democracia y la libertad humana.
Iván es un desarrollador de la conversación y el diálogo y está mucho más preparado que yo para esas tareas
Solo hay un candidato diciendo que va a destripar al lado contrario, acosando judicialmente a periodistas y mostrándole su presunto pene a una periodista, así que las falsas equivalencias guárdalas. Votas porque te identificas y odias la izquierda. Votas por odio y con odio.
De estas elecciones solo queda algo claro: hay que leer Los hermanos Karamazov de Dostoyevski. Es obvio que la gente prefiere tener seguridad y perder la libertad, porque el precio de la libertad es tener que pensar