Estoy bastante sorprendido con muchos de los comentarios sobre el primer concierto de Amaia Montero junto a La Oreja de Van Gogh ayer en Bilbao.
Ayer tuve la gran suerte de asistir al concierto y la percepción general del público allí fue muy distinta a la que se está leyendo hoy en redes: hubo emoción, nostalgia y una conexión evidente entre la banda y la gente desde el primer minuto. Evidentemente hubo aspectos mejorables y nervios logicos.
Pero reducir lo vivido ayer a una colección de críticas virales me parece profundamente injusto. Amaia ofreció un concierto sólido, cercano y muy valiente. Se la vio emocionada, comprometida y respaldada por un público que, en su gran mayoría, salimos satisfechos y felices de volver a vivir esas canciones en directo.
A veces las redes amplifican más el morbo que la realidad.
Los que vais a asistir a los proximos conciertos, prepararos para disfrutar temazo tras temazo.
Quieren vender un edificio con 14 familias dentro para duplicar o triplicar alquileres. El “problema”, dicen, es una señora mayor con contrato indefinido: “¿Cuánto puede durar, diez años más?”
#TamayoVivienda
🇧🇷 | En Brasil, un joven gay que estaba siendo acosado por unos pandilleros, le da una paliza a uno de ellos llevándolo al extremo de llorar por la verguenza pública. Sin victimización, se agarró a puños contra un bravucón y ganó, total Respect 🫡
‼ Un informe europeo sobre el Estado de Derecho afirma que la condena contra García Ortiz “plantea interrogantes sobre la independencia judicial”
https://t.co/iSKw7r7mSK Por @rodrigopdl
Este es justo el tipo de comentarios de ridiculizacion y odio que abonan el terreno para que luego diez tios le den una paliza a una mujer trans que le deja secuelas de por vida, o se asesine a un chico al grito de maricón.
Esto no es libertad de expresión, es odio.