dejando caer una cascada de espesas babas mezcladas con apestosos mecos sobre todo el vergón de su machote. se chupeteó los deditos y subió a la altura de su hombre, de puntitas, plantando un buen merecido besote en la boca de su amado.
diestra llevó a sujetar el par de gordos huevotes que comenzaban a descargarse en lo profundo de su boquita, apretando estos, sumando fuertes succiones sobre el cabezón baboso y de ese modo ordeñandole toda la pija.
retiró de su garganta el cachote de carne,
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las paredes de los camerinos eran de papel; a los costados se encontraban los compañeros de grupo de ambos rivales, y en el centro de estos, en una habitación privada, estaban ellos teniendo su pasional reencuentro.
sus babas comienzan a chorrear por la base del trozote,
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cayendo por el mentón de la zorrita hasta dar con el suelo, formando poco a poco un pequeño charco debajo de ellos.
aguanta la vergota de su machote atravesando su garganta, sonando su naricita al esnifar el hedor varonil que los pelos de su pinga desprenden, enterrando
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atrapó entre sus labios el hinchado glande del idol, presumiendo de la experiencia que ya tenían juntos al engullir durante unos largos segundos toda la venosa poronga del pelirrojo, acogiendola en el fondito de su garganta. mamada bien ruidosa y babosita empezó a darle.
se quejó en voz baja, con sus labios carnosos pegados a la piel de huevos ajenos, cubriendo estos con marquitas de su labial.
recibió esos golpecitos en sus mejillas ruborizadas, comenzando a subir por su falo repartiendo besitos sonoros, hasta dar con la punta.
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enterrando parte de la carita en su flojo saco de bolas, dejando el resto de su cabeza sirviendo como un reposador para la apestosa pinga. comenzó a llenar de besos los huevotes cargados del mayor, chupando, lamiendo, escupiendo; menea la colita, que ansias de engullir su polla.
—— eres impaciente. —— murmuró, llevando la zurda a sujetar la gruesa base de esa hedionda y alargada poronga que colgaba entre las piernas fornidotas del musculoso, recorriendo todo el largo de su tronco con la respingada naricita; hasta que llegó a su escroto,
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y ahí va la zorrita, que cae tan fácil de rodillas a los pies de su fortachon; frente a la rígida pija del mayor indicó una pausa con su dedo índice.
se volteó para retocar su labial rosa, que tenía la intención de dejársela bien marcada. primer beso plantó en su cabezota.