Asumo el desafío más importante de mi vida con el compromiso de seguir trabajando para que este Gobierno siga haciendo historia.
Creo en los proyectos colectivos, no en los individuales. Por eso voy a trabajar en equipo, junto a un gran Gabinete encabezado por el Presidente @JMilei, con una visión clara y la determinación necesaria para sacar definitivamente a la Argentina del pozo en el que la dejaron.
Voy a dejar todo para que este Gobierno siga avanzando en las reformas estructurales que la Argentina necesitaba hace décadas.
Gracias al Presidente y a la secretaria general por la confianza.
EN CONTRA DE LA SUBROGACIÓN DE VIENTRES
En diciembre del año pasado, la revista dominical de The New York Times, conmovió a la opinión pública mundial al contar la historia de Eve, una chica tailandesa engañada para gestar un bebé por encargo (subrogación de su vientre). La historia de Eve es el vehículo para contar una impresionante maquinaria de fertilidad que somete a mujeres que alquilan su vientre y donan óvulos para satisfacer una demanda incesante de bebes, especialmente, en ese caso, de parejas chinas. Dice el NYT:
“La industria global de la fertilidad ha evolucionado dividiendo la procreación en diferentes componentes, creando cadenas de reproducción paso a paso, pieza por pieza, ensambladas para dar como resultado un bebé. El traslado de padres, donantes, óvulos, esperma o madres sustitutas para eludir las regulaciones es tan habitual que tiene un nombre: turismo reproductivo. Esto ha dado lugar a todo tipo de elaborados arreglos para la creación de niños. En Georgia, los futuros padres de China pueden importar óvulos ucranianos o semen de Dinamarca, crear embriones en Tiflis (Georgia) y utilizar úteros tailandeses para gestar y dar a luz a bebés antes de llevarlos a casa en Shanghái.”
ENFOQUE FALSAMENTE ROMÁNTICO
Por distintas razones, en Argentina la narrativa alrededor de la subrogación de vientres fue presentada a la opinión pública como un acto de amor que le permite tener hijos a aquellos que no podían. Algunos casos famosos naturalizaron la situación en la que una mujer gesta el hijo de otro a cambio de dinero y renuncia a la maternidad en el momento del nacimiento.
Lo cierto es que estos acuerdos no están permitidos en el derecho argentino. Para el Código Civil y Comercial (2015) los hijos nacidos de técnicas de reproducción humana asistida son hijos de la madre que los dio a luz. Por eso, en Argentina es jurídicamente imposible subrogar un vientre de forma legal. La mujer gestante es, para la ley de nuestro país, la madre del niño que nació.
Italia, España, Francia y Alemania acuerdan con esta posición y prohíben toda forma de subrogación, incluyendo la altruista. Italia fue un paso más allá y lo considera directamente como delito universal, es decir que el delito de gestación subrogada cometido por un ciudadano italiano es sancionable también si se realiza en el extranjero, incluso en un país donde la práctica sea legal.
A CONTRAMANO
Mientras el mundo comprende el alcance de la maquinaria de fertilidad subrogada que incluye el virtual sometimiento y la esclavitud de las mujeres involucradas, en Argentina hay varios proyectos para legalizarla, con nombres técnicos y positivos como “maternidad subrogada solidaria o altruista”, que opacan el verdadero sufrimiento y riesgo de mafias comerciales que contienen estos nacimientos contratados.
La subrogación tiene un costo social inmenso que incluye la pérdida de derechos de las mujeres involucradas, abusos sobre la salud y pérdida de derechos indisolubles. Las irregularidades repetidas por estas prácticas, lograron que en muchas clínicas del país se rechacen partos de mujeres subrogantes y estén directamente prohibidos.
Personalmente estoy en contra de la subrogación porque convierte a las personas en incubadoras vivientes, cosas que gestan, que destruyen la integridad de la madre y el niño. Estoy en contra de la comercialización de bebés porque van en contra de la más esenciales definiciones de la dignidad humana. Adhiero a la idea de Italia, que el alquiler de vientres es una práctica inhumana que debe prohibirse como un delito.
*Ilustración del New York Times
He criticado al wokismo desde hace tiempo y sigo haciéndolo. Mucha gente todavía lo ve como algo exagerado o como un conjunto de ideas un poco raras pero inofensivas. Creen que son solo modas pasajeras o errores de interpretación y que no hay que darle mucha importancia. Pero las ideas tienen consecuencias reales.
Todo lo que ha pasado con las bandas de pakistaníes que abusaron de miles de niñas en Reino Unido durante años es, en gran parte, una consecuencia directa del wokismo. Esta ideología divide el mundo en opresores y oprimidos, y en ese esquema los musulmanes (sobre todo los de origen pakistaní) entran automáticamente en la categoría de víctimas del colonialismo y del racismo occidental. Como son víctimas, tienen una especie de superioridad moral y criticar o investigar a personas de ese colectivo se considera automáticamente racismo o islamofobia. Y nadie en las instituciones quería ser señalado como racista.
Esto es lo que produce la política de identidades: se deja de juzgar a las personas por lo que hacen y se empieza a juzgarlas por el grupo al que pertenecen. Da igual lo que haya pasado, lo importante es quién lo ha hecho. Si el autor pertenece a un grupo considerado “oprimido”, el asunto se minimiza, se relativiza o directamente se tapa. Lo hemos visto también con otros casos de violaciones en grupo cometidas por hombres que no son blancos: muchas feministas que normalmente están muy pendientes de estos temas guardan un silencio bastante llamativo cuando los agresores no encajan en el perfil que les interesa.
Es el nuevo antirracismo, que no tiene nada que ver con el de Martin Luther King. El de King quería que se juzgara a la gente por el contenido de su carácter, no por el color de su piel. Este nuevo enfoque hace exactamente lo contrario: convierte la identidad en lo más importante y crea dos varas de medir según quién sea el culpable.
El problema del wokismo no es que sea de izquierdas o de derechas. El problema es que es profundamente antiliberal. Rechaza la idea de que todos somos individuos con los mismos derechos y responsabilidades, y la sustituye por una visión en la que lo que importa es a qué grupo perteneces. Desde esa lógica se justifican dobles estándares, se limita la libertad de expresión cuando molesta a ciertos colectivos, y se antepone la protección de la narrativa identitaria a la protección real de las personas (en este caso, de niñas vulnerables).
Al final, lo que está haciendo es erosionar las bases sobre las que se construyeron las democracias liberales: la igualdad ante la ley, la presunción de inocencia, el juicio por hechos y no por identidades, y la capacidad de hablar con claridad aunque lo que tengas que decir sea incómodo. Y cuando eso se rompe, las consecuencias pueden ser muy graves, como ya hemos visto.
Hoy se cumplen 40 años de la muerte de Borges, uno de los autores más influyentes de la literatura universal en español; honrado y admirado desde ambos lados del Atlántico y representante del indisoluble lazo de hermandad entre Argentina y España.
#Hispanidad
https://t.co/aQl5zzXKf9
La crisis de fertilidad no se arregla con slogans ni con ministerios. Se arregla cuando la sociedad vuelve a tratar a los hijos como una parte central de una vida buena, no como un accidente financiero que hay que postergar hasta que todo sea perfecto.
El problema es que el momento perfecto no llega. Primero hay que estudiar, luego trabajar, luego comprar casa, luego estabilizar la pareja, luego viajar, luego ahorrar. Cuando por fin parece razonable tener hijos, muchas parejas descubren que la biologia no esperaba. Y nadie les habia explicado con suficiente claridad que la fertilidad cae antes que las ganas de ser padres.
Tambien hay un error cultural enorme: presentar a los hijos como el final de la libertad. Mi experiencia es la contraria. Los hijos te quitan libertad superficial, pero te dan una libertad mas profunda: la de dejar de vivir solo para ti mismo. Te obligan a ordenar prioridades, a pensar en decadas, a construir algo que te trasciende.
Los gobiernos pueden ayudar con impuestos, vivienda, guarderias y horarios laborales mas humanos. Pero la solucion no sera solo economica. Es cultural. Tenemos que volver a decir sin complejos que formar una familia es una de las grandes aventuras de la vida, no una renuncia. La tecnologia reproductiva ayuda mucho, pero no reemplaza una cultura que anime a empezar antes.
LOS NO RESIDENTES DE LA CIUDAD PAGARÁN ENTRADA EN EL ECOPARQUE
Quienes no sean residentes de la Ciudad de Buenos Aires deberán pagar entrada al Ecoparque. Esta medida no alcanza a menores de 12 años, mayores de 65, ni a personas con discapacidad.
El Ecoparque recibe aproximadamente a 2 millones de visitantes por año. Muchos son vecinos de la Ciudad que seguirán ingresando sin cargo, pero muchos no lo son. Todos ellos deberán pagar una entrada, y lo recaudado será destinado al mantenimiento y la operación del parque y el cuidado de los animales.
Los residentes de la Ciudad ya financian el Ecoparque a través de sus impuestos y contribuciones. Es lógico, entonces, que quienes visitan el parque sin contribuir a su sostenimiento compartan parte del costo. De esta manera, la carga no recae exclusivamente sobre los porteños, y el parque puede garantizar la calidad de sus instalaciones y el bienestar de sus animales.
JESSE
Esta es una historia triste por donde se la mire. Una joven pareja, él Jesse Ridgway, un famoso youtuber, y su esposa, Ashley. Juntos anuncian en un video que pronto serán padres. En adelante comparten su alegría publicando videos semana a semana. Nos hacen parte de su entusiasmo por esa vida que comienza, desde que el test de embarazo da positivo hasta la primera ecografía, cuando la mamá dice: “¡Miren al pequeño bebé!”, y luego el padre, orgulloso, señalando con el dedo la foto gris: “Eso (la pequeña silueta blanca) es mucho más que un punto. Es un niño que está creciendo”.
Algunas semanas después publican un video del momento en que se enteran de que el examen de translucencia nucal (un procedimiento incruento que se realiza durante los primeros tres meses del embarazo para determinar si un bebé puede tener síndrome de Down) da positivo. Vemos en el video la consternación de la pareja, la angustia, la tristeza, la desesperación. A ese examen le sigue otro, altamente invasivo, una amniocentesis, donde se extrae material genético para análisis. También da positivo. El bebé Jesse, nombre que el padre ya había adelantado que llevaría su futuro hijo, tiene síndrome de Down confirmado.
Finalmente, en su cuenta de X, Jesse informa que habían tomado la decisión de abortar al bebé: no estaban dispuestos a ser padres de un niño con síndrome de Down.
Cuántas ideas erradas dañaron a Jesse y Ashley, como a tantas otras parejas en el mundo, llevándolos a tomar la misma decisión. Si hubiesen vuelto a ver a su pequeño como un bebé, porque nunca dejó de serlo, todo habría sido distinto.
Pero los conquistó la desazón, el miedo e ideas equivocadas que dominan a la opinión pública, que les hicieron tomar una decisión fatal. Y acá quiero detenerme:
¿Cómo es posible pasar de señalar emocionados una ecografía y decir “Miren al pequeño bebé”, “eso es mucho más que un punto. Es un niño creciendo”, para después descartarlo como algo que no es propio, ni siquiera humano?
Si Jesse y Ashley hubiesen mantenido la intuición que tenían al principio, si se hubiesen animado a seguir pensando en él como su pequeño, jamás hubiesen abortado. Era su hijo, nunca dejó de serlo, nunca dejará de serlo.
Nuestra época eligió darle un sentido dinámico al embarazo. Puede pasar de ser nuestro pequeño bebé a una cosa de células, algo no del todo vivo y sin derechos de ningún tipo, que no merece respeto ni tiene dignidad.
Me apena la historia de Jesse y Ashley. Ojalá que este momento decisivo que vivieron los haya cambiado. Cuento la historia así porque los seres humanos aprendemos de lo que les pasa a otros seres humanos. Aprendemos de nuestros errores contándolos; aprendemos de los de otros, escuchándolos con atención.
Como al pasar, en un video de Youtube Jesse y Ashley le pusieron nombre a su hijo. Nunca dejará de llamarse Jesse. Nunca será una cosa.
M.6:14
@claramuzzio El colapso de la natalidad es el principal problema de la Humanidad, más que el cambio climático y que la incertidumbre por la IA, y hay menos tiempo para resolverlo: una vez que una cohorte de mujeres llega a la menopausia sin hijos, no hay vuelta atrás. https://t.co/f7q88VgXOP
Además de ocuparme de mis tareas de gobierno, soy madre de tres hijos, hago las compras, cocino, leo y salgo con mi familia. También, a veces doy charlas en universidades. En esas ocasiones advierto a los estudiantes sobre cómo una parte de la opinión pública está influída por ideas a las que yo considero equivocadas. Un menú de creencias dañinas que estigmatiza a las madres como fracasadas, que no quiere advertirles a las mujeres sobre los riesgos de infertilidad que corren al postergar la maternidad, que engaña a los varones con campañas de vasectomías gratuitas, verdaderos operativos de castración.
También señalo las permanentes campañas del feminismo radical, que emiten mensajes antifamilia y que diabolizan a los hombres, alentando la sospecha y sembrando cizaña entre varones y mujeres. Ideas que llevan la soledad y la angustia, como podemos ver en los alarmantes datos mundiales, donde el 45% de las mujeres menores de 44 años no tendrá pareja. Hablo de eso y muchos otros temas.
A veces siento que trato de darles a esos estudiantes una visión de la que fueron privados, nadie les habla de estas cosas así. Es una especie de nave que los lleva ver un mundo más grande y mejor del que les contaron, un lugar donde puedan verse con una familia, con hijos y ser felices. Otras veces me doy cuenta que no es eso lo que hago, no es una nave, en realidad es un muro entre ellos y gente que piensa como vos.
Vos suponías que la presidenta de la legislatura de la ciudad se ocupa de mejorar el tránsito, la limpieza, la seguridad? Que ingenuo sos. Se ocupa de que tengas hijos. La que antes jugaba de progre, acompañaba las marchas de la diversidad, a las mujeres vulneradas hoy están estos temas. Parece como que compró tabla de surf para subirse a la ola del conservadurismo. Ayer a la izquierda, hoy a la derecha, desde un cargo de la ciudad. Nada personal. Solo funcional. El jefe de gobierno pensará igual?
“TODA VIDA HUMANA DEBE SER RECONOCIDA Y CUSTODIADA DESDE SU CONCEPCIÓN”
"La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización.
Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia.
Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona."
He pasado por eso. Comprendo la situación y siento compasión. Acá estoy hablando de otra cosa. Las leyes de eutanasia normalizan la auto eliminación, y consecuentemente alientan el suicidio, una tragedia en Argentina superior a los muertos de accidentes y a los asesinatos. En 180 países del mundo la eutanasia está prohibida, solo en 9 está permitida, donde aumentan los suicidios no asistidos.
@claramuzzio Sra. ud puede mostrar números, y eso no cambia nada en los que estamos a favor: pensaría igual si ud o algún ser querido sufriera una enfermedad incapacitante, dolorosa, que roba la dignidad, que debe seguir viviendo un calvario del cual no hay salida, por decisión de otros?
“EL ÚTERO DE LA MADRE ES EL LUGAR MÁS PELIGROSO PARA ESTAR PARA UN BEBÉ CON SÍNDROME DE DOWN”.
“El futuro del síndrome de Down está en grave peligro.
En todo el mundo más del 90% de los bebés que tienen síndrome de Down son abortados hasta el nacimiento.
El útero de una madre es el lugar más peligroso para estar para un bebé con síndrome de Down.
Los gobiernos y los ministerios de salud están dispuestos a deshacerse de nosotros.
Algunos países como los Países Bajos le han puesto un precio en nuestras cabezas.
Piensan que el mundo será mejor sin gente como yo.
Hemos progresado mucho en los últimos 60 años, hemos pasado de ser dejados en hospitales después del nacimiento a ser criados en casa por familias que nos aman, hemos pasado de ser arrojados a escuelas especiales a estar en la educación convencional, algunos de nosotros incluso vamos a la universidad.
Entonces, ¿por qué estamos en tal peligro de extinguirnos hoy?
Porque simplemente se está convirtiendo en algo para admirar. Un bebé perfecto, una familia perfecta, una sociedad perfecta ahora es posible.
Pero, ¿lo son realmente?
No, por supuesto que no. No hay tal cosa como la perfección.
Puedes intentar matar a todos con síndrome de Down usando el aborto pero no estarás más cerca de una sociedad perfecta, solo estarás más cerca de una sociedad más cruel y desalmada, en mi opinión.
La única manera de cambiar la visión de la sociedad de nosotros es ser parte de nuestra comunidad, ir a las mismas escuelas que otros niños, no estar escondidos como lo estábamos en el pasado.”
Por Charlotte Fien
EUTANASIA Y SUICIDIO
A partir de los proyectos de ley de eutanasia, este post busca ser una advertencia sobre el vínculo que existe entre los suicidios asistidos y el incremento de los suicidios no asistidos en los países que aprueban las leyes de eutanasia.
Los que creen que oponerse a la muerte asistida es irracional tienen que asumir que en 180 países del mundo estas prácticas no están permitidas, son ilegales y están penadas por la ley. Es decir, al menos de mi lado está el mundo entero, de los que proponen la eutanasia hay 9 países y unos pocos Estados en EE.UU. Es decir, con modestia, asuman que la oposición no es irracional.
Espero que los datos comparativos entre suicidios y otras causas de muerte que presento a continuación ayuden a la opinión pública a tener una visión más profunda sobre esta situación.
ANTE TODOS LOS DATOS
* Tragedia nacional: En el año 2024 (último año con datos completos) en la Argentina se suicidaron 4249 personas. De ellas, 379 eran adolescentes y niños de entre 10 y 19 años de edad. En total, más de un suicidio de un adolescente o un menor por día.
* Más suicidios que todos los muertos en accidentes de tránsito: En Argentina mueren más personas por suicidio que todas las víctimas de accidentes viales juntas. Según la Agencia Nacional de Seguridad Vial, en 2024 murieron 4027 personas, 222 menos que los suicidios registrados.
* Más muertes adolescentes por suicidio que femicidios En el año 2024 hubo 132 suicidios más de adolescentes y niños que femicidios totales, que sumaron 247.
* En Argentina, más suicidios que asesinatos: En 2024 se produjo a nivel nacional un total de 1803 asesinatos, 2446 muertes menos que las producidas por suicidios.
* Una matanza: Cada día se suicidan en Argentina más de 11 personas, adultos, jóvenes y niños. Si estos hechos fueran tratados como noticias, la serie causaría la conmoción social que producen las matanzas. Sin embargo, no tenemos registro de estas tragedias.
* En el mundo, más suicidios que asesinatos: Cada año se suicidan aproximadamente 720.000 personas y los asesinatos en todo el planeta son alrededor de 500.000.
* El suicidio es más mortal que la guerra y el terrorismo: En 2024 murieron más personas por suicidio que todas las muertes por conflictos armados, guerras y atentados terroristas juntos. Según el Instituto de Investigación para la Paz de Oslo (PRIO), en 2024 murieron en esa situación 129.000 personas. Para comparar, en ese año el suicidio fue 86 veces más mortal que todos los ataques terroristas.
* Más suicidios que los registrados: Según organismos internacionales, los datos relacionados con los suicidios están subrepresentados en las estadísticas mundiales, es decir, la cantidad de suicidios es aún mayor que la que aparece en los registros oficiales.
DONDE HAY MUERTE ASISTIDA LOS SUICIDIOS AUMENTAN
En los países donde se legalizó la eutanasia o el suicidio asistido, los suicidios no asistidos aumentaron.
Los expertos en bioética argumentan que la normalización del suicidio a través de la ley (volver al suicidio algo normal, posible, próximo y natural, e incluso presentarlo como un derecho) tiene efectos multiplicadores sobre las decisiones fatales de los suicidas no asistidos.
Los números demuestran que los pocos países donde se aprobaron leyes de eutanasia tuvieron marcadamente más suicidios no asistidos que aquellos que no lo hicieron.
“Es lógico que aumente el número de suicidios en lugares donde tu propio país dice que 'merecés tener derecho a que tu médico te mate'”, dice John Maher, psiquiatra especializado en enfermedades mentales graves y editor jefe del Journal of Ethics in Mental Health. También declaró que “el contagio suicida es una realidad comprobada”.
La sola promoción de esta ley actúa como un agente normalizador y puede incrementar, por contagio, el ya angustiante número de suicidios que hay en Argentina.
Por eso, la presentación de estos proyectos de ley de eutanasia son irresponsables y anticientíficos (niega la relación de contagio suicida comprobada en otros países) e ignoran o soslayan los niveles epidémicos de los suicidios en el país.
Los pacientes terminales ya tienen alternativas éticas, como los cuidados paliativos contemplados por la ley y la sedación paliativa, una intervención médica al final de la vida para aliviar un sufrimiento físico o psíquico extremo.
Todas estas son formas humanas de acompañamiento final que tenemos que apoyar, no la eutanasia, que promueve suicidios.
Aliviar el sufrimiento y la compasión con los enfermos son los compromisos fundacionales de la medicina; matar seres humanos no lo es.
UN PROYECTO DE LEY MORTUORIO
Un diputado socialista presentó un proyecto de ley de eutanasia con el título de ley de muerte voluntaria médicamente asistida. Esta lúgubre incitativa tiene muchos aspectos impactantes y profundamente negativos. Entre ellos, me llamó la atención que proponga el acceso a una muerte asistida a partir de los 16 años. También, que considere que las instituciones médicas no pueden negarse a estas intervenciones fatales por motivos ideológicos o religiosos.
Existen innumerables razones para oponerse a una ley así. Voy a utilizar la que para mí es la más importante: derriba el muro que nos hace insistir en la vida hasta el último instante. La palabra agonía significa justamente eso, luchar, combatir, pelear. La agonía es literalmente luchar contra la muerte. Y, en otros términos, luchar contra el dolor físico o mental. La ley podría emitir un mensaje terrible: no luches más. Y ese mensaje es un veneno, especialmente para los jóvenes.
En la Argentina, un joven de entre 10 y 19 años se suicida por día. Es la segunda causa de muerte en esa edad. El suicidio de niños y jóvenes sanos, para quienes el dolor mental resultó intolerable (uso la palabra intolerable porque es esa la que usa el proyecto de ley para justificar la acción de terminar con la vida), es la más grande tragedia social que vivimos.
¿Cómo vamos a disuadir a todos esos chicos de sus decisiones definitivas si promovemos leyes que en otras condiciones buscan regularlas? Visto así los suicidios parecerían muertes voluntarias que no hicieron un trámite.
Si esto avanza, la opinión pública va a ser bombardeada con ejemplos de situaciones lacerantes, donde parecerá de sentido común apoyar esta ley o una parecida. Ya pasó con otros temas. Por eso, antes de que esa distorsión de la realidad empiece, quiero fijar mi posición y alertar sobre la manipulación que sufrirá la sociedad. Nadie hablará de los suicidios de niños y adolescentes. Nadie querrá establecer un vínculo entre la ley y los suicidios, especialmente de jóvenes, pero ese lazo está ahí.
Al final, sostengo que nada que vaya en contra de la vida humana está bien. Es una regla que sirve para actuar en el mundo porque elimina las disyuntivas.
Lo dijo Hipócrates hace 2400 años. Son las palabras sobre las que todavía hoy juran los médicos: “A nadie, aunque me lo pida, daré un veneno ni le sugeriré que lo tome. No daré a nadie, por complacencia, un remedio mortal ni un consejo que lo induzca a su pérdida” (Muerte asistida). De la misma manera, no proporcionaré a ninguna mujer pesarios abortivos”.
* Columna publicada en el diario La Nación:
https://t.co/3ocaF9HOVG
EL DON
Aguda columna de Iván Petrella sobre la caída de la natalidad. Desarma un mecanismo economicista que reduce a los hijos a un cálculo “qué gano, qué pierdo, cuánto cuesta, qué parte de mi libertad resigno”. La repetición de estos argumentos, dice Petrella, “produce una conversación extraña donde se habla de los hijos como activos financieros con alto costo de mantenimiento, como interrupciones de un proyecto de vida diseñado para ser libre o como víctimas anticipadas de catástrofes por venir”.
A su vez, el autor propone una idea más amplia, ver a los hijos como un don. "El don nombra otra dimensión de la vida, lo que nos obliga a salir de nosotros mismos y vincularnos con algo que nos excede. Tener un hijo pertenece, en gran parte, a ese segundo registro. Ninguna planilla puede capturar del todo lo que está en juego. Sería absurdo negar el cansancio o los costos de criar hijos. Pero sería igual de absurdo describir una amistad solo por el tiempo que consume, o el amor solo por los riesgos de rechazo que implica".
LA NACION https://t.co/E33JZ2SjxM
Mientras la felicidad autodeclarada en las personas casadas se mantiene casi igual en los últimos 40 años, en los solteros la felicidad se derrumba. Históricamente los solteros fueron más infelices que los casados, pero ahora sufren una caída abrupta. Nunca antes fue mayor la distancia de felicidad entre casados y solteros que ahora.
Como Novaresio sabe, o debería saber, las declaraciones y las leyes aprobadas en la Legislatura llevan siempre mi firma porque soy su presidente, no porque esté de acuerdo con ellas.
Si los legisladores votan una declaración a favor del aborto, como en este caso, o cualquier otra cosa y se aprueba por mayoría, el sistema automáticamente lo refrenda con la firma del presidente de la sesión (yo) y la firma del Secretario Parlamentario.
La forma lacónica de la publicación de Novaresio pretendiendo señalar una supuesta contradicción flagrante de mis valores solo expone su ignorancia o mala fe.
Puedo equivocarme, pero intuyo la segunda opción. Una persona con mala fe, “peor que una bestia con hambre”.