POR LO QUE VIENE: Explicábamos que en @disidentia somos conscientes de que es difícil que el público asuma que la independencia y la honestidad de un medio sólo son posibles mediante el compromiso personal de sus destinatarios: los lectores >
Esa es quizá la forma más sana de patriotismo: no negar la decadencia, pero negarse a convertirla en destino. España no está condenada. Está desperdiciada. https://t.co/1D1KkUSpqw
Santiago Ramón y Cajal, que hizo universal a España precisamente cuando tantos la daban por perdida y agotada, confiaba más en la voluntad que en el lamento. https://t.co/1D1KkUSpqw
Por eso la frustración no debería desembocar en cinismo, sino en exigencia. España no necesita resignarse a ser una potencia menor, una sociedad subsidiada, una nación enfrentada consigo misma y un Estado capturado por quienes lo usan como botín. https://t.co/1D1KkUSpqw
Se abrirá una nueva ventana de oportunidad. Se quiera o no. Y presiento que esa nueva ventana está llegando. La cuestión es en qué condiciones llegará España a ella. https://t.co/1D1KkUSpqw
España ha dilapidado buena parte de la herencia recibida. Ha convertido demasiadas oportunidades en problemas, demasiadas fortalezas en complejos y demasiadas instituciones en trincheras. Pero no hay mal que dure eternamente. https://t.co/1D1KkUSpqw
El problema ya no es únicamente que España esté irritada, empobrecida, polarizada o casi resignada. El problema es que demasiados españoles han empezado a asumir como normal lo que hace no tanto habrían considerado intolerable. https://t.co/1D1KkUSpqw
Hablamos de una ofensiva sorda y persistente contra los contrapesos del Estado de derecho, de una colonización de las instituciones, de una política concebida como supervivencia personal y de un poder dispuesto a dinamitar las reglas de convivencia. https://t.co/1D1KkUSpqw
Con Pedro Sánchez, ese deterioro ha alcanzado su fase definitiva. Ya no hablamos sólo de frivolidad, sectarismo o incompetencia. https://t.co/1D1KkUSpqw
Más Estado, menos responsabilidad. Más propaganda, menos verdad. Más bandos, menos nación. Más derechos declamados, menos oportunidades reales. Más superioridad moral, menos decencia elemental. https://t.co/1D1KkUSpqw
Lo que vino después no fue una simple alternancia. Fue una degradación lenta de los incentivos, del lenguaje público, de las instituciones y de la idea misma de ciudadanía. https://t.co/1D1KkUSpqw
Desde entonces, España dejó de discutir sobre cómo ser más próspera y empezó a discutir, casi compulsivamente, sobre cómo deconstruirse a sí misma https://t.co/1D1KkUSpqw
La llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al poder, tras el peor atentado terrorista de la historia de España, abrió una etapa en la que el país empezó a ser puesto del revés. https://t.co/1D1KkUSpqw
Un país con ganas de hacer cosas. Con ganas de prosperar. Con ganas de dejar de mirarse eternamente el ombligo y proyectarse en el mundo sin complejos. https://t.co/1D1KkUSpqw
Había reconciliación y cohesión, deseo de modernización, impulso europeo, ambición económica y una sociedad que quería dejar atrás viejas querellas para incorporarse, por fin, al mundo de los países prósperos y confiados. https://t.co/1D1KkUSpqw
España no es un país fracasado. Esa es precisamente —al menos a mis ojos— la tragedia. Los países fracasados suelen tener alguna coartada, alguna verdadera fatalidad que lo justifique: https://t.co/1D1KkUSpqw
Un país que lo tenía casi todo a favor: historia, carácter, belleza, clima, ingenio, una posición geográfica privilegiada, una lengua universal, un fuerte vínculo trasatlántico https://t.co/1D1KkUSpqw
PESADILLAS SANCHISTAS
Pobres sanchistas. Debe de ser durísimo descubrir que no hay un juez contra ellos, sino muchos procesos, demasiadas casualidades y un sistema entero empezando a enseñar las costuras
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LA HISTORIA NUNCA SE DETIENE
Flota en el ambiente una frustración difícil de explicar a quien no quiera verla: la de vivir en un país que podría haber sido mucho mejor. No un poco mejor. Muchísimo mejor.
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