¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva México! Productor de Bella, Little Boy, Sound of Freedom, Cabrini, Zero A.D. y próx. Sound of Freedom 2.
Como tamaulipeco, me duele profundamente la muerte de Dafne, una niña de apenas 13 años. Mis oraciones están con su madre, su familia y con todos los ciudadanos que hoy alzan la voz para exigir justicia. Y, por supuesto, pido a Dios por el eterno descanso de Dafne.
Ninguna madre debería tener que recorrer oficinas, dar entrevistas o salir a las calles para suplicar que la escuchen después de perder a una hija. Cuando una familia tiene que clamar públicamente por justicia, es porque algo muy grave está fallando.
La protección de la vida y la búsqueda de la justicia no admiten excusas ni evasiones. Todas las autoridades, en el ámbito de sus responsabilidades, tienen el deber de actuar con seriedad, coordinación y determinación. México no puede acostumbrarse a la impunidad, y Tamaulipas tampoco.
Exijo una investigación exhaustiva, transparente e imparcial que esclarezca plenamente lo ocurrido y lleve ante la justicia a quien resulte responsable. La verdad no puede quedar enterrada y la impunidad no puede convertirse en la última palabra.
Hoy me uno, con respeto y solidaridad, a la exigencia de miles de tamaulipecos: Justicia para Dafne. Que su memoria nos recuerde que la vida de cada niño merece ser protegida y que ninguna autoridad debe permanecer indiferente ante el dolor de una familia.
#Tamaulipas
Familia, en México no existe la democracia, existe la partidocracia.
México ilustra con precisión esta distinción. Lo que aquí se llama democracia es, en realidad, una dictadura disfrazada: una dictadura de tiranos que se turnan, se protegen y se enriquecen bajo el ropaje de la pluralidad partidista. El método es autoritario; el contenido es extractivo y corruptor. El pueblo padece las consecuencias de un poder que no responde ante la verdad ni ante el bien, sino ante los intereses de los que controlan las estructuras.
Por eso resulta legítimo plantear otra posibilidad: no la dictadura como fin en sí misma, sino la dictadura como método, es decir, el gobierno fuerte, concentrado y capaz de decidir, cuando ese método se pone al servicio de un contenido virtuoso. Un dictador benevolente no es un tirano. Es quien, reconociendo la incapacidad de las instituciones partidistas para producir orden, justicia y prosperidad, asume el poder con la responsabilidad de gobernar para el bien del pueblo y no para el de una casta. La historia ofrece ejemplos imperfectos pero elocuentes: gobernantes que, con mano firme y visión de largo plazo, modernizaron naciones, combatieron el bandolerismo, impusieron el imperio de la ley y dejaron bases materiales y morales más sólidas que las que heredaron. El método fue autoritario; el contenido, en grados variables, constructivo.
Platón ya advirtió, en La República, que la democracia no es el régimen más estable ni el más justo. Cuando el deseo de libertad ilimitada se impone sobre la virtud y la medida, la democracia degenera inevitablemente en tiranía. El pueblo, harto del desorden y de la mediocridad de los demagogos, termina entregándose a quien promete orden, aunque ese orden sea el de un tirano. Aristóteles, más analítico, distingue con claridad entre la forma del régimen y su contenido ético. La monarquía (gobierno de uno) puede ser la mejor o la peor de las constituciones según el carácter del gobernante: si busca el bien común, es realeza; si busca su propio interés, es tiranía. La diferencia no está en el número de gobernantes, sino en la orientación del poder.
En México no existe la democracia. Existe la partidocracia.
Una estructura de poder que, a lo largo de décadas, ha cambiado de nombre, de partido y de discurso, pero que nunca ha soltado el control del Estado. Lo que se presenta como alternancia no es sino la sucesión de facciones que se disputan el botín, no el bien común. La forma democrática se mantiene como fachada; el contenido real es el de una oligarquía de partidos que captura instituciones, privilegios y recursos, y que convierte la voluntad popular en un ritual periódico de legitimación.
Eduardo Verástegui dice que México necesita una ‘dictadura’ de un hombre que ‘ame a Dios’
El ultraderechista @EVerastegui alegó que como “no funciona” la democracia, el país requiere un “dictador benevolente”, y defendió las dictaduras de Pinochet y el fascismo en España.
¡Fuera máscaras! 🎭
🔴 De los creadores de "las mujeres no deben votar", llega "México necesita un dictador benevolente" 😳
👉🏻 Estos fachos como #EduardoVerástegui (@EVerastegui) ya ni disimulan su autoritarismo 🙄🤬
Paging @Claudiashein . “Today, I designated nine entities and two individuals associated with the dictatorship, including four malign actors profiting from the exploitation and forced labor of the regime’s overseas medical brigades” . “Anyone supporting, sponsoring, or providing services to these sanctioned actors is at risk of being sanctioned themselves. Foreign banks and other companies that provide services to, or hold funds for, these entities should suspend those activities immediately” . @EVerastegui@yaporkarina@hermanntertsch@maibortpetit
The Cuban Communist regime continues to exploit its people and serve as the leading sponsor of radical leftism and political violence in our hemisphere. Today, I designated nine entities and two individuals associated with the dictatorship, including four malign actors profiting from the exploitation and forced labor of the regime’s overseas medical brigades and a sanctions evasion network associated with the kleptocratic military conglomerate, GAESA.
Anyone supporting, sponsoring, or providing services to these sanctioned actors is at risk of being sanctioned themselves. Foreign banks and other companies that provide services to, or hold funds for, these entities should suspend those activities immediately.
https://t.co/azxZH4dXNI
¿Qué clase de democracia produce más pobreza, más violencia, más corrupción y más dependencia?
En México existe una democracia asfixiante, un sistema que no representa al pueblo, sino que lo controla; un mecanismo que mantiene a México secuestrado bajo la apariencia de libertad.
México no vive una verdadera democracia. Vive una infiltración profunda que ha cambiado de nombre, de partido y de discurso, pero que nunca ha soltado el poder.
México no vive una democracia; vive una infiltración.
Una estructura de poder que se disfraza de elecciones, partidos y de la voluntad del pueblo, pero que mantiene secuestrado al país desde hace más de un siglo.
La falsa democracia no es un accidente. Es el método.
¡Que viva México y que muera el mal gobierno!
Argentina es un gran país, como todos los países que son hijos de España, su madre patria. Los habituales “piques” humorísticos del Mundial no deben deformar esta realidad histórica.
No existe una campaña global antiargentina. El principal enemigo de Argentina habita en la Casa Rosada. En efecto, Mileikowsky, disolvente agente anglo-sionista, es quien trabaja para “extranjerizar”, sin límites, las ricas tierras rurales de esta nación, especialmente las de la Patagonia. Este “crimen” libertario se verá avalado legalmente el próximo 6 de agosto si el pueblo argentino no se opone enérgicamente al tirano, el cual se está aprovechando de la actual “distracción” de la gente con el “opio futbolístico” y las ficticias elucubraciones conspiranoicas, fomentadas no por los nobles aficionados entusiastas, sino por los fanáticos idólatras, que son los que más ruido hacen.
Como dije ayer, Argentina no ha perdido nada en el Mundial, así como España tampoco ha ganado absolutamente nada; ha sido todo una “gran ilusión” para manipular a las masas. Con todos estos “fenómenos” y “performances”, el pueblo nunca gana; quienes se benefician son los mismos de siempre, o sea, los plutócratas explotadores y sin escrúpulos, enemigos mortales del bien común de la república y de la justicia social.
No nos hagamos tontos. La democracia mexicana no funciona. Cada seis años llega un nuevo presidente, echa para atrás todo lo que hizo el anterior, el país se queda estancado y los mismos de siempre se roban lo que pueden antes de que se les acabe el tiempo.
Lo que México necesita de verdad es una dictadura con un dictador benevolente: un hombre que ame a Dios y a su pueblo, que esté dispuesto a dar la vida por la patria y que tenga todo el tiempo necesario para sacar al país adelante. Rodeado de un gabinete de puros profesionales y expertos en cada área, que gobiernen con visión de largo plazo.
Porque una persona con poder absoluto, pero con honor y fe en Dios, puede lograr en una generación lo que esta democracia no ha hecho en 100 años.
Porfirio Díaz fue el mejor presidente que ha tenido México… y fue dictador.
Pinochet fue lo mejor que le pasó a Chile.
Franco fue lo mejor que le pasó a España en los últimos tiempos.
Yo votaría sin dudar por un mexicano católico, patriota y valiente, dispuesto a dar la vida por su país por amor a Dios. Un líder rodeado de los mejores expertos en todas las materias para sacar a México adelante de verdad y en tiempo récord. Votaría para que se quede el tiempo que sea necesario hasta convertir a México en una potencia mundial.
La democracia en México es un chiste malo… que ni risa da.