~ cuando jaló de su cabello. Cerró los ojos dejándole espacio para que castigara su piel.
— Lo importante es que seáis felices.
Las manos de Poseidón tiraban de la oscura ropa del otro, queriendo deshacerse de ella, alcanzar a acariciar su piel.
No es como si fuera ajeno a la noticia, pero seguía calando como agua helada, inesperada, dolorosa. Pero si de algo sabía el océano, era guardar sus secretos. Hondo, profundo, en la oscuridad, donde nadie pudiera verlo y por eso, le regaló una tierna sonrisa a su hermano. ~
Zeus me ha pedido matrimonio
—dijo Hades, y la frase cayó como una losa sobre el silencio del salón—.
Afirma que arreglará el divorcio con Hera.
Que esta vez será diferente.
Que por fin me dará el lugar que merezco a su lado.>>
~ que crecían lento sin darte cuenta hasta que era demasiado tarde. Y por eso, tenía que tener más cuidado.
— El Olimpo estará bien, a ojos de ellos es una relación más. Lo que digamos...lo que digáis será la verdad absoluta, nadie se atrevería a cuestionarlo.
Boqueó jadeando ~
Una vez en la intimidad, ellos dos solos, notó el cambio en su hermano y se dejó hacer, que su hermano lo usara como tantas otras veces. Porque, lejos de molestarle que lo tratara así, lo deseaba. Pocos ardían como Zeus, casi nadie le conocía tanto como él, sabiendo ~
—Cuando la lujuria tomaba las riendas y consumía al rey de los dioses, todo lo demás se desvanecía como humo. No había ley ni recato que lo contuviera: solo la urgencia ardiente de saciar un apetito insaciable, esa necesidad ya antigua de perderse en el vértigo del placer, la +
~ tener que responder. Pero Zeus insistió.
— A ti Zeus. Úsame, diviértete conmigo, pero déjame marchar después. Es todo lo que pido.
Agarró el cabello de su hermano, tirando suavemente de él para apartarle de su cuello y así poder devorar sus labios tras dedicarle una ~
~la mejilla ajena.
— Me han recordado que, pese a ser quien soy, no siempre voy a tener todo lo que quiero.
Guardó las manos en su toga y con un gesto le invitó a que le siguiera.
— Cuéntame.
Por la reacción de su hijo, no pudo evitar poner los ojos en blanco. No había sido tan mal padre, otros habían sido mas severos, ausentes o crueles. Se levantó abandonando el trono, caminando hacia él despacio.
Una vez llegó a su altura, alzó una mano y así acariciar ~
— no quiso mirarlo como si de repente le hubieran salido dos cabezas a su padre pero es que no pudo evitar hacerlo, por lo menos unos segundos antes de reponer la compostura—
Padre... no dije eso... es solo que... ¿Estás bien?
— bueno no aún sigue pensando que algo le pasa o
»
Te amo tanto que estoy dispuesto a quemar el orden del mundo solo por despertarme a tu lado cada mañana.
— Y entonces lo besó de nuevo, lento, profundo, entregado por completo, como si sellara un pacto que ya no tenía vuelta atrás.—
Respiró mas tranquilo al escucharle. Parecía que había conseguido hacer entrar en razón a Zeus. Y era la tarea mas difícil. O eso pensaba.
Alzó la barbilla confuso con aquella pregunta, o peor, con aquella orden. Ladeó la cabeza con una pequeña curvatura de sus ~
Está bien... Tomaré una decisión y hablaré con él. Porque está claro que así no podemos seguir. Y tú tampoco tienes por qué estar en medio de nuestros líos.
—Hades y él habían pasado largos años llevando su relación de la misma forma: en secreto. Parecía que al principio el +
Odiaba ver sufrir a Zeus, pero él siempre estaba rodeado de gente, aunque se sintiera solo, la opulencia y el exceso lo rodeaban. Pero ver a Hades hundirse le dolía aún más. El peor reino, triste, solitario, inundado de tristeza, lamento y muerte. A ojos de Poseidón era un ~
— Hades dejó escapar un suspiro largo, pesado, como si las palabras de su hermano menor fueran una cadena real enredada alrededor de su cuello: fría, antigua, y Zeus tiraba de ella cada vez que le convenía, aflojándola solo cuando le placía.>>
~realidad.
— Pero es el rey, Hades. Siempre estará rodeado de gente, lo que debe importarte es que de entre todos ellos, es a ti a quien elige.
Murmuró con suavidad, elevando una mano hasta la mejilla ajena, acunando su rostro. La mirada de Poseidón seguía fija en los ~