—Oh, no. Sigo siendo parte del árbol..pero con sus ventajas.
Explicó con calma, su voz tan suave como los pétalos de sus flores. Que hablando de flores, tomó otra para adornar el cabello ajeno del otro lado.
—¿Te perdiste?
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tal y como su instinto de felino lo dictaba , un gran sobresalto dio al sentir aquella vocecilla que hablaba.
⠀⠀────── ¡ah! no sabía que eras una personita. . .
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florecilla ha tomado entre sus manitas , olía bastante bien y realmente le encantaba el color. dicha flor colocó sobre su cabello para decorarlo.
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El otro comerciante recogió la abeja y la flor y se precipitó a un templo cercano para salvar a su amigo. El sacerdote recitó oraciones y leyó los sutras sobre la abeja, pero tristemente no volvió a la vida ni a su forma humana anterior. Después, el comerciante sobreviviente