En poco menos de dos minutos reloj me choqué el borde de la mesa y me hice recontramierda la rodilla. En el tambaleo se cayó un vaso y se hizo pija contra el piso. Empecé a juntar los cachos de vidrio y me corté un dedo. Andá a la puta que te parió.
Este lunes tuvo el poder de la síntesis emocional de un fin de semana promedio: comenzó con el bienestar y la plenitud de un sábado a la mañana y termina con la depresión fulera de un domingo común y corriente.
Tengo una estrategia para cuando me pica la gula: agarro un cuchillo y corto LA MITAD de la porción de lo que sea (pizza, factura, empanada, milanesa). Me como esa mitad e INMEDIATAMENTE después me como la mitad que queda. Yo dije que tenía una estrategia, no que funcionara.
Entiendo que el clima no ayuda, pero tampoco justifica la angurria y el consumo ingente de harinas que llevo en lo que va del fin de semana. Exige reflexión y cambio de actitud inminente. Será a partir del martes, que queda medio domingo, trajeron facturas y mañana es feriado.