De no haber llegado aquella tarde nublada a ese lugar.
Ahora entiendo que estaría toda la vida arrepentido.
Pues fue ahí donde mi alma quedó perdidamente enamorada.
Y ese sentimiento cada día un poco más ha crecido. (Gabriel Galvez Cruz.)
Con una copa de vino me encontró la madrugada.
Entre poemas y canciones, no podía dejar de pensar en tu mirada.
Sé que tal vez, muchas veces lo he repetido, pero¿Cómo no decirlo?
Si tú eres quien le regresó a mi corazón sus latidos.
Así como esperamos escuchar un corazón en el ultrasonido para saber que una nueva vida ha surgido.
Esperamos que el semáforo se ponga en verde para avanzar o en rojo para frenar.
Y yo espero que amanezca otra vez para que tus ojos vuelva a mirar. (Gabriel Galvez Cruz.)
En una profunda conversación con mi madre llegamos a la conclusión de que la vida es una espera constante.
Esperamos que el corazón dé su último latido para comprobar que alguien ha fallecido.
El sueño ya me está ganando y no veo la hora de irme a dormir, porque después de que todo el día en ti estuve pensando.
Sé que toda la noche en mis sueños vas a estar paseando. (Gabriel Galvez Cruz.)
Un poco más de media noche ya ha pasado y yo, como casi siempre me estoy desvelando.
Hace poco que tu compañía estaba disfrutando y ahora esta madrugada te estoy extrañando.
De los vicios he intentado alejarme, pero cada que lo intento, sus ojos vuelven a mirarme.
Y que decir de sus cálidas manos, que me hacen estremecer, sin siquiera tocarme.
Cómo si en cada ocasión me dijera que por siempre va a amarme. (Gabriel Galvez Cruz.)