Sin transmisión no hay transición. El gobierno debe invertir en redes eléctricas, subestaciones y conducción de energía. La generación renovable ya tiene capacidad privada; el reto nacional está en llevar esa energía a donde México la necesita. https://t.co/oiIsGQKA34 @ProyectoPuente
La inseguridad ya no sólo aparece en las cifras criminales: también empieza a reflejarse en el crecimiento económico de las ciudades.
Hay fuerte desaceleración en Culiacán y Mazatlán. Ciudad Obregón muestra señales que no deben ignorarse. @imcomx https://t.co/785jar2Tl9
El ex Director General del Instituto Mexicano del Petróleo Francisco Barnés de Castro reveló que, con base en los informes trimestrales y estados financieros oficiales presentados por Petróleos Mexicanos (Pemex), se registró la desaparición de un promedio de 100,000 barriles diarios de combustible durante el primer trimestre del año 2026.
Ante Carmen Aristegui, el especialista calificó este indicador como una cifra espeluznante, detallando que este volumen representa el doble de la pérdida reportada el año pasado, cuando la desaparición de inventarios promedió entre 50,000 y 52,000 barriles al día.
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De acuerdo: para eso se pagan impuestos. Precisamente por eso debemos exigir que cada peso público genere el mayor beneficio posible.
Si una empresa estatal necesita cada vez más recursos para sostenerse, la pregunta no es ideológica. Es si esos recursos están produciendo más bienestar ahí que en salud, educación, seguridad o infraestructura.
Convertir a PEMEX y CFE en empresas del Estado no ha garantizado soberanía energética.
Sin viabilidad financiera, capacidad productiva, inversión y eficiencia operativa, el control estatal puede convertirse en dependencia fiscal. La soberanía no se presume: se acredita con resultados. https://t.co/16ArNiW63H vía @ProyectoPuente
Aprecio la argumentación porque ayuda a elevar el debate. Coincido en algo fundamental: la soberanía energética no puede reducirse a la rentabilidad financiera, pero tampoco puede construirse ignorando la viabilidad financiera, productiva y operativa de las empresas que la sostienen.
Mi planteamiento no es que PEMEX o CFE deban maximizar utilidades como empresas privadas, sino que una estrategia basada en empresas públicas dependientes de apoyos fiscales permanentes tiene límites. Si la soberanía implica capacidad de decisión autónoma, también exige inversión, modernización y sostenibilidad de largo plazo.
Tampoco sostengo que reducir importaciones o aumentar la participación de CFE sean datos irrelevantes; son indicadores importantes. Lo que cuestiono es que basten para declarar alcanzada la soberanía energética cuando persisten desafíos en producción, finanzas, deuda, infraestructura y dependencia tecnológica.
La pregunta no es si el Estado debe participar en sectores estratégicos, pues lo hace en todos los países, sino si después de cientos de miles de millones de pesos en apoyos e inversión pública, PEMEX y CFE son hoy empresas más fuertes y capaces de sostener por sí mismas el proyecto de soberanía prometido.
Porque una soberanía que depende cada año de mayores transferencias presupuestales corre el riesgo de convertirse más en una aspiración política que en una capacidad estratégica consolidada.
Coincido en que las empresas del Estado deben generar bienestar. La pregunta es cómo hacerlo de manera sostenible.
Si para mantener una empresa pública se requieren transferencias crecientes de recursos públicos, esos recursos dejan de estar disponibles para educación, salud, seguridad o infraestructura.
El bienestar no se mide sólo por tener empresas estatales, sino por su capacidad para ofrecer energía suficiente, confiable y accesible sin convertirse en una carga permanente para las finanzas públicas. Ayudar a los más pobres también implica administrar bien el dinero de todos.
Los datos son relevantes, pero la discusión no puede limitarse a dos indicadores aislados. Reducir importaciones de gasolinas o aumentar la participación de CFE en generación no responde por sí mismo si existe soberanía energética.
La pregunta es si PEMEX y CFE son hoy más fuertes financiera, operativa y tecnológicamente que hace algunos años. Si una empresa requiere transferencias crecientes de recursos públicos, acumula deuda, enfrenta problemas de producción o limita su capacidad de inversión, entonces la dependencia simplemente cambia de forma.
La soberanía energética no se mide sólo por participación de mercado o por menor importación. También se mide por la capacidad de sostener esa estrategia en el tiempo sin comprometer las finanzas públicas ni la competitividad del país. Los datos importan; todos los datos, no sólo los que confirman una narrativa.
El ejemplo de las carreteras confirma el punto: concesión privada no significa ausencia del Estado. El Estado debe regular, supervisar y sancionar cuando sea necesario. La pregunta no es quién opera, sino quién genera mejores resultados para los ciudadanos. La soberanía no depende de que el gobierno haga todo, sino de que garantice servicios eficientes, accesibles y sostenibles.
Claro que no, el Estado debe mantener la
Rectoría de la explotación del recurso, los particulares participar con inversión y tecnología; el Gobierno con la renta petrolera construir escuelas y mejorar el sistema de salud y garantías energías limpias y a precios accesibles para las familias
La elección es simple:
Soberanía o crimen organizado.
Soberanía o populismo autoritario.
Soberanía o dependencia…
Es decir:
Soberanía o Morena.
Soberanía o Sheinbaum.
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Discurso en defensa de la soberanía de los mexicanos.
The fight against cartels should unite us, not divide us. People on both sides of our border want to live safely and in peace. They deserve freedom from the intimidation, corruption, and fear that the cartels inflict. Every moment spent turning this shared security challenge into a political dispute is a missed opportunity to strengthen our partnership and protect the people we serve.
“Claudia Pavlovich (@ClaudiaPavlovic) cayó de rodillas en cuanto entró Andrés Manuel López Obrador”, señaló Manlio Fabio Beltrones (@MFBeltrones).
El senador con licencia aseguró que Pavlovich entregó los últimos tres años de su sexenio al gobierno de Morena.
“No se los digo a ustedes, se lo digo a ella”, dijo.