@V4NSANTEN enterró la cara contra el sofá. Inclinándose aún más.
— ...𝑡𝑒 𝑛𝑒𝑐𝑒𝑠𝑖𝑡𝑜 𝑎 𝑡𝑖...
No hacía falta esforzarse. La telepatía era cosa de niños ahora.
— ...𝑎𝘩𝑜𝑟𝑎...
@V4NSANTEN El cuerpo comenzaba a desesperarle. De la diversión pasó sin permiso hacia el más profundo placer. Con el cuerpo encendido y las reacciones en su voz delatándola, mordió el listón entre los dientes y
@V4NSANTEN extrajo una copa de cristal y un líquido escarlata que, bajo la luz cálida del departamento, brilló con un tono casi rubí.
Sólo entonces volvió a mirar a Larissa.
— ¿Estás lista?
Levantó la copa entre los dedos.
— No nos llevará mucho tiempo.
@V4NSANTEN que se salga con la suya... por un tiempo.
Mientras hablaba, se descalzó con confianza, abandonando los tacones junto a la entrada. Atravesó la estancia con la familiaridad de quien conocía cada rincón de aquella vida y se dirigió a la cocina abierta.
De un refrigerador
@V4NSANTEN gracias a la bruja a su lado, permanecían ocultas entre la estructura, asegurando que aquel refugio pasara inadvertido para cualquier mirada mundana.
— Nueva York terminó por atraparme hace ya una década, querida. Supongo que he decidido dejar
@V4NSANTEN lado del charco.
— Lo suficiente como para haber aportado unas cuantas ideas desde los cimientos...
Respondió con una ligera sonrisa.
Le había llevado tiempo encontrar un edificio que aceptara las modificaciones necesarias. Algunas runas, aprendidas muchos años atrás
@V4NSANTEN por veinte años de ausencia y un siglo y medio de historia, reunidas otra vez en un lugar que ninguna de las dos habría imaginado compartir aquella noche.
@V4NSANTEN tintineo.
Katza sostuvo una de ellas con la mano y, haciendo una pequeña reverencia exageradamente teatral, señaló el interior.
— Tú primero...
El espejo que cubría el fondo del elevador devolvió el reflejo de ambas antes incluso de que entraran: dos mujeres separadas