Con mucha emoción les comparto mi más reciente artículo publicado en el número actual de la Revista Polis de la @UAM_Iztapalapa
Es una revisión sobre el discurso homófobo en los medios de comunicación mexicanos durante la segunda mitad del siglo XX
https://t.co/aQu4xVNvlC
In Iran 7 men raped a women at a university and their sentence was to right a term paper. Oh Sorry that was in the United States of America at Cornell University.
En Los inestables esa perspectiva no solo se mantiene sino que se exacerba.
El título ya dice mucho, para el protagonista —homosexual también— los que son como él son seres “desorbitados” y sus existencias son una “eterna farsa”.
41 o el muchacho que soñaba en fantasmas, de 1963 y El diario de José Toledo de 1964, inauguraron la existencia de la no heterosexualidad masculina en las letras nacionales.
En ambas, igual que en Los inestables, el tono es de tragedia y culpa por su “incompleta hombría”.
Los inestables, publicada en 1968, es una de las primeras novelas con un protagonista homosexual que se publicaron en México.
De todas estas, que circularon en esa misma década, Los inestables es la más extensa: 372 páginas.
26 de septiembre de 1657, fecha señalada en el caso de Cotita (Juan de la Vega) uno de los sodomitas novohispanos más conocidos, referenciados y estudiados.
Víctima de la maledicencia y de las grietas en el sistema que había forjado, ardió en las llamas de la hoguera.