todo lo que Jesus tenia en esta tierra lo tenia prestado, no por falta de recursos si no, porque tenia prioridades.
Todo fue prestado, menos una cosa… La Cruz.
Todo fue prestado, menos una cosa… su sacrificio.
Todo fue prestado, menos su sangre.
Haz que mi alma se vuelva un espacio habitable, donde Tu paz gobierne y no mis inquietudes. Recuérdame que no camino solo, que Tus manos me sostienen y que Tu voz me guía aun en los días más densos.
Inquebrantable soy en tu nombre. Amén.
Padre amado, hoy te entrego todo aquello que me roba la paz: conversaciones pendientes, decisiones que me asustan, presiones que me pesan. Hazme ligero otra vez. Permíteme respirar sin ansiedad. Que en mi interior reine la serenidad que solo proviene de Ti.
Sé mi refugio, mi equilibrio, mi seguridad.
Y mientras descanso en Ti, Señor, enséñame a no anticipar problemas que aún no existen ni alimentar temores que nacen de mi imaginación. Domina mis pensamientos inquietos, ordena mis emociones y purifica mis motivos.
Y que cada día, incluso en lo más ordinario, sea una proclamación de que Tú reinas en mi vida. Te pertenezco, soy Tuyo y nada podrá arrebatarme de Tus manos. En el nombre de Jesucristo, amén.
Señor, antes de pedirte algo, quiero agradecerte por todo. Gracias por no soltarme cuando me alejé, por hablarme cuando ya no escuchaba, y por sostenerme incluso en los días en que no oré. Eres tan fiel, tan constante, tan paciente conmigo.
Me has dado más de lo que merezco y menos de lo que mis errores exigían. Hoy elijo vivir en gratitud, no en queja; en gozo, no en ansiedad; en generosidad, no en escasez. Que cada parte de mí testifique que eres bueno.
Solo espero que lo malo de mi pasado, mis errores tan marcados, no nublen lo hermoso de lo que Jesus quiere hacer en mi vida.
Humano soy, propenso a caer y a fallar,
Pero con un Dios enorme que me inunda con su misericordia y gracia inmerecida.