Rome handed out free grain to 40,000 citizens in 73 BC. By 46 BC, Julius Caesar found 320,000 people lining up for their monthly ration. That eight-fold expansion happened in under three decades, and it shows you how welfare states actually grow.
No Roman senator stood up and announced a plan to addict a third of the city to government bread. It happened incrementally, through political competition. Each magistrate who wanted votes expanded eligibility. Each expansion normalized the next one. The citizen who once considered the dole shameful eventually expected it, then demanded it, then organized politically to protect it.
This is the core mechanism free market thinkers have identified across every era: once you create a transfer program, you create a constituency for that program. Recipients vote. Administrators build careers. Grain merchants who supply the state develop a stake in keeping the contracts flowing. The political economy locks in.
Caesar, to his credit, actually cut the rolls back to 150,000 through verification audits. It was one of his more economically coherent moves, though the Senate still murdered him. His successors quietly let the numbers climb again.
What did the dole require? Massive grain imports from Sicily, Sardinia, and Egypt, organized through state logistics at state expense, funded by taxation and conquest. When the conquest revenue dried up, the obligation remained. Rome had written a check against future military success, and future military success eventually failed to arrive.
The lesson is not complicated. Distribute a benefit and you distribute dependency. Distribute dependency and you distribute political power to whoever controls the distribution. The grain dole didn't weaken Rome overnight, but it made every subsequent reform politically impossible.
A los medios de comunicación del Ecuador y a la ciudadanía:
Mi nombre es Alex Navas soy médico y ciudadano cuencano, y hoy me veo en la necesidad de hacer pública la historia de mi padre, Freddy Navas Cajamarca, después de un año entero de luchar contra una leucemia y de agotar prácticamente todas las vías médicas, económicas, administrativas y judiciales que estaban a nuestro alcance.
Seguimos esperando un medicamento que puede ser determinante para que continúe con vida y pueda mantenerse en remisión.
No escribo estas palabras buscando protagonismo ni intentando convertir el dolor de mi familia en una noticia; las escribo porque hemos llegado a un punto en el que sentimos que ya no tenemos otra alternativa.
Hemos acudido a médicos, hospitales, instituciones, autoridades y finalmente a la justicia, y aun así, después de una sentencia que ordenó expresamente entregar el tratamiento en 48 horas, mi padre continúa esperando.
El 14 de agosto de 2025, mi padre fue diagnosticado con Leucemia Linfoblástica Aguda de precursores B, cromosoma Filadelfia negativo, una enfermedad hematológica agresiva y potencialmente mortal que cambió completamente nuestra vida familiar, mi padre tiene actualmente 55 años, es ingeniero de sistemas y ha sido afiliado al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social desde 1995.
El 18 de agosto de 2025 ingresó al Hospital José Carrasco Arteaga del IESS en Cuenca y, al día siguiente, fue derivado a SOLCA Cuenca para continuar su tratamiento.
Durante los meses siguientes recibió el protocolo PETHEMA LAL 2019 y atravesó un período extremadamente complejo, con neutropenias, infecciones, hospitalizaciones prolongadas, deterioro nutricional y un compromiso hepático importante.
Fueron meses en los que nuestra familia prácticamente dejó de vivir con normalidad y pasó a vivir alrededor de hospitales, resultados de laboratorio, medicamentos y decisiones médicas.
A pesar de todo, mi padre consiguió alcanzar una remisión hematológica con enfermedad residual medible negativa, y esa respuesta nos dio la esperanza de que todavía podíamos salvarlo.
Sin embargo, precisamente por las complicaciones que había sufrido durante el tratamiento y por la toxicidad que había experimentado, nosotros como familia comenzamos a preocuparnos por el siguiente paso terapéutico.
En Cuenca, la alternativa que se nos planteaba era continuar con quimioterapia de consolidación de alta intensidad, a pesar de que mi padre ya había presentado complicaciones importantes y de que ese tratamiento había representado una carga considerable para su organismo, el objetivo que nosotros entendíamos que debía perseguirse era avanzar hacia la posibilidad de un trasplante alogénico de células hematopoyéticas, por lo que comenzamos a hacer todo lo que estaba en nuestras manos para conseguirlo.
Mi padre tenía dos hermanos y, por iniciativa de nuestra propia familia, conseguimos que ambos fueran estudiados como posibles donantes; finalmente encontramos dos hermanos con compatibilidad HLA completa, a pesar de ese esfuerzo, no encontramos en Cuenca una respuesta que nos permitiera avanzar con la rapidez y determinación que la situación de mi padre requería, como hijo y además como médico, no podía permanecer de brazos cruzados viendo cómo la única alternativa que se nos ofrecía era continuar exponiéndolo a una quimioterapia que ya había producido complicaciones graves mientras nosotros intentábamos, por nuestra cuenta, encontrar una opción que pudiera ofrecerle una oportunidad real de recuperación.
Por esa razón decidimos viajar a SOLCA Guayaquil, donde existe una Unidad de Trasplante de Médula Ósea con capacidad para realizar trasplantes alogénicos de células hematopoyéticas, nuestro propósito inicial era precisamente que mi padre fuera evaluado para un trasplante y que sus hermanos compatibles pudieran ser considerados como posibles donantes.
Sin embargo, una vez que fue valorado integralmente en Guayaquil, encontramos una nueva dificultad: el compromiso hepático que había desarrollado como consecuencia de los tratamientos previos hacía que someterlo a la quimioterapia mieloablativa necesaria para un trasplante representara un riesgo demasiado elevado.
Es decir, incluso la alternativa que nosotros habíamos ido a buscar dejó de ser viable en ese momento. Nuevamente sentimos que las posibilidades terapéuticas comenzaban a cerrarse y que teníamos que encontrar una solución diferente para mantener a mi padre con vida.
Fue precisamente en ese momento cuando, gracias a Dios, conocimos a la Dra. Bella Maldonado Guerrero, especialista en Hematología y Jefa de la Unidad de Trasplante de Médula Ósea de SOLCA Guayaquil, la Dra. Bella estudió la historia clínica completa de mi padre, sus complicaciones, su compromiso hepático, la respuesta que había tenido al tratamiento previo y las posibilidades terapéuticas que todavía existían.
Ella no se limitó a decirnos que el trasplante ya no era posible; buscó otra alternativa. Fue entonces cuando nos planteó el tratamiento con Blinatumomab, una inmunoterapia especifica dirigida contra las células leucémicas que permitía continuar tratando la enfermedad sin volver a someter a mi padre a una quimioterapia de la intensidad que su organismo difícilmente podía tolerar, para nuestra familia, la Dra. Bella fue quien abrió una puerta cuando nosotros sentíamos que todas comenzaban a cerrarse, por eso no tengo ningún problema en decirlo: para nosotros, la Dra. Bella salvó el caso de mi padre cuando más necesitábamos que alguien encontrara una alternativa.
Mi padre comenzó el tratamiento con Blinatumomab el 7 de enero de 2026 y completó tres ciclos, terminando el tercero el 11 de mayo de 2026, cada ciclo implicaba una infusión continua durante 28 días y una vigilancia médica permanente, durante estos meses la evolución de mi padre fue muy favorable: recuperó progresivamente su estado funcional, mejoró su función hepática, mantuvo enfermedad residual medible negativa y no presentó evidencia de enfermedad detectable en los controles hematológicos correspondientes. Después de todo lo que había vivido, comenzó incluso a recuperar parte de su vida cotidiana y volvió a trabajar como ingeniero de sistemas, yo permanecía junto a él durante sus hospitalizaciones, acompañándolo como hijo, pero también como médico, pendiente de cada resultado y de cada cambio que pudiera presentarse, por primera vez después de muchos meses sentimos que mi papá estaba recuperando su vida.
El problema fue que este tratamiento tiene un costo que ninguna familia puede sostener indefinidamente, nuestra familia logró financiar los tres primeros ciclos mediante un seguro privado, pero la cobertura terminó agotándose después de asumir aproximadamente USD 500.000 entre tratamiento, hospitalizaciones, medicamentos, procedimientos y las diferentes complicaciones que mi padre tuvo durante este proceso, pues cada ciclo de Blinatumomab representa además un costo extraordinariamente elevado, cuando se agotó la cobertura, sencillamente ya no teníamos capacidad económica para continuar pagando el tratamiento de manera particular, por eso acudimos al IESS, institución a la que mi padre ha pertenecido durante más de tres décadas, no estábamos solicitando un tratamiento experimental ni una medicina cuya utilidad estuviera en discusión, estábamos solicitando la continuidad de un tratamiento que mi padre ya había recibido durante tres ciclos, que había demostrado una respuesta favorable y que sus médicos consideraban necesario continuar.
En este proceso también encontramos el apoyo del Dr. Washington Ladines Castro, especialista en Hematología del Hospital de Especialidades Teodoro Maldonado Carbo del IESS en Guayaquil.
El Dr. Ladines conoció el caso de mi padre, respaldó la necesidad de continuar con el tratamiento y gestionó la documentación necesaria para que pudiera tramitarse la adquisición del Blinatumomab. Para nuestra familia, la Dra. Bella Maldonado y el Dr. Ladines representan dos ejemplos muy distintos, pero igualmente importantes, de médicos que decidieron mirar primero al paciente y después al trámite.
Uno desde SOLCA y otro desde la propia seguridad social, ambos entendieron que mi padre necesitaba continuar luchando contra su enfermedad y buscaron la manera de hacerlo, pro el medicamento no llegó. Después de terminar su tercer ciclo el 11 de mayo de 2026, mi padre permaneció sin recibir nuevos ciclos de Blinatumomab. Y aquí ocurrió algo que nos ha marcado profundamente.
El 29 de junio de 2026, durante la vigilancia de su enfermedad, se obtuvo una muestra de líquido cefalorraquídeo que posteriormente reportó, el 1 de julio, una población clonal de células B patológicas de aproximadamente 0,07 %, compatible con un compromiso leucémico incipiente del sistema nervioso central. En otras palabras, durante este período de interrupción terapéutica apareció nuevamente evidencia de la enfermedad en un sitio particularmente delicado, fue necesario actuar inmediatamente mediante quimioterapia intratecal.
Afortunadamente, nuestros médicos reaccionaron y los estudios posteriores volvieron a ser favorables: la médula ósea continuó sin infiltración patológica y el líquido cefalorraquídeo volvió a resultar negativo, el control realizado el 3 de agosto de 2026 también fue favorable, estamos agradecidos a Dios por esa respuesta, pero este episodio nos demostró de la manera más dolorosa posible que no podemos darnos el lujo de seguir perdiendo tiempo.
Mientras todo esto ocurría, nosotros continuábamos intentando conseguir el Blinatumomab por el sistema público, finalmente, ante la falta de una solución efectiva, el 9 de junio de 2026 presentamos una Acción de Protección dentro del proceso No. 01371-2026-00235, buscando que se garantizara el derecho de mi padre a la salud y a la vida. El proceso llegó a primera instancia ante el Dr. Carlos Eduardo Cárdenas Rivera, quien el 1 de julio de 2026 emitió su sentencia, la acción fue aceptada parcialmente y se dispusieron medidas destinadas a proteger los derechos de mi padre, sin embargo, para nosotros la decisión no resolvía de manera suficiente el problema principal: mi padre continuaba sin recibir el medicamento que necesitaba y los días seguían pasando.
Por esa razón apelamos, y el 22 de julio de 2026, la situación cambió, la Sala Especializada de la Familia, Niñez, Adolescencia y Adolescentes Infractores de la Corte Provincial de Justicia del Azuay, con el Dr. Mateo Ríos Cordero como juez ponente, emitió una sentencia favorable para mi padre. La Corte reconoció la vulneración de sus derechos constitucionales a la salud, a recibir medicamentos de calidad, seguros y eficaces, a una vida digna, a la atención prioritaria y especializada y al acceso a bienes y servicios públicos de calidad. Pero, sobre todo, estableció una orden concreta: el IESS debía adquirir y suministrar el Blinatumomab en un plazo de 48 horas, garantizando además la aplicación inmediata e ininterrumpida del tratamiento. La sentencia fue absolutamente clara al establecer que no podían existir obstáculos administrativos, financieros, presupuestarios o logísticos que retrasaran o impidieran el acceso de mi padre al tratamiento.
Nosotros pensamos que finalmente habíamos encontrado una respuesta, después de meses de lucha, de haber agotado nuestros recursos económicos, de haber viajado entre Cuenca y Guayaquil, de haber buscado médicos y de haber acudido a la justicia, creímos que aquella sentencia significaba que mi padre finalmente recibiría su medicamento. Sin embargo, hoy es 19 de agosto de 2026 y el Blinatumomab todavía no ha llegado. Han pasado cuatro semanas desde la sentencia de segunda instancia y seguimos recibiendo explicaciones sobre procesos internos, autorizaciones, procedimientos y trámites administrativos, pero mi padre continúa esperando el medicamento que un tribunal ya ordenó que se le entregue.
Lo más difícil de aceptar es que los propios documentos institucionales muestran que el problema ha ido pasando de una dependencia a otra. El 24 de junio, la Unidad de Farmacia del Hospital Teodoro Maldonado Carbo informó que no mantenía registrada ninguna solicitud ni trámite en curso respecto del Blinatumomab de mi padre, a pesar de que desde Cuenca se había comunicado que el proceso había sido iniciado por el Dr. Ladines. Posteriormente, después de la sentencia del 22 de julio, el Hospital José Carrasco Arteaga notificó formalmente a Guayaquil la decisión de segunda instancia el 27 de julio. Sin embargo, el 31 de julio, la propia Farmacia del Hospital Teodoro Maldonado informó nuevamente que no registraba autorización, solicitud ni trámite en curso relacionado con el medicamento. Y mientras nosotros seguimos esperando, el IESS continúa explicando los pasos administrativos que deben cumplirse para llegar a la adquisición.
Entendemos que el Estado tiene procedimientos y controles que deben respetarse, pero lo que no podemos aceptar es que esos procedimientos terminen convirtiéndose en el obstáculo que la propia sentencia judicial ordenó evitar.
Además, mientras nuestra familia luchaba por conseguir la continuidad del tratamiento, el 18 de agosto de 2026 terminó el convenio de SOLCA CUENCA mediante el cual mi padre venía siendo atendido, y se nos comunicó que no sería renovado, lo que más nos preocupa es que se nos manifestó que, incluso en caso de una renovación, la alternativa que podrían ofrecernos sería un manejo paliativo.
Para nosotros esto resulta profundamente doloroso e incomprensible, porque estamos hablando de un paciente que actualmente se encuentra en remisión según sus controles recientes, cuyo líquido cefalorraquídeo volvió a ser negativo después de la intervención intratecal y para quien su especialista tratante ha establecido una estrategia activa de consolidación mediante Blinatumomab. No estamos hablando de abandonar el tratamiento porque ya no existan opciones; estamos hablando precisamente de un paciente para quien sus médicos consideran que todavía existe una oportunidad terapéutica que debe aprovecharse.
Por eso quiero dejar algo muy claro: nosotros no fuimos a Guayaquil por comodidad, por preferencia ni porque quisiéramos simplemente una segunda opinión, fuimos porque necesitábamos encontrar una alternativa para mantener vivo a mi padre. En Cuenca hicimos todo lo que pudimos; incluso conseguimos por nuestra cuenta dos hermanos HLA compatibles porque nuestro objetivo inicial era lograr el trasplante, cuando en Guayaquil se determinó que el trasplante no era viable debido a las condiciones clínicas de mi padre, la Dra. Bella encontró una alternativa diferente, esa alternativa funcionó, mi padre recibió tres ciclos, respondió favorablemente y recuperó parte de su vida. Por eso hoy pedimos que se respete la continuidad de su tratamiento y que, una vez disponible el medicamento, pueda continuar administrándose en SOLCA Guayaquil, en la Clínica Dr. Juan Tanca Campuzano, junto al equipo médico que conoce su historia y su respuesta al tratamiento.
La Dra. Bella ha establecido que mi padre necesita tres ciclos adicionales de Blinatumomab de 28 microgramos, administrados mediante infusión continua durante 28 días por ciclo, para consolidar la remisión alcanzada y disminuir el riesgo de recaída, también ha advertido que diferir o suspender el tratamiento incrementa significativamente el riesgo de recaída y progresión de la enfermedad, por eso nuestra angustia no es exagerada ni nace simplemente de la desesperación de una familia, tiene un fundamento médico concreto, nosotros sabemos que actualmente sus controles son favorables y precisamente por eso queremos aprovechar esa oportunidad. Tenemos una ventana terapéutica que no queremos perder mientras esperamos que una institución termine de completar sus trámites.
Cada hora que pasa nosotros vivimos con la misma pregunta: ¿cuándo llegará la medicina? Cada noche nos acostamos con el miedo de que la enfermedad vuelva a aparecer mientras seguimos esperando una autorización, una compra o una respuesta. Yo intento mantenerme fuerte frente a mi padre porque soy su hijo y porque además soy médico, pero hay momentos en los que sencillamente no sé cómo explicarle que todavía no podemos comenzar el tratamiento porque seguimos esperando que el sistema termine de resolver su parte. No estamos pidiendo que un funcionario haga algo ilegal ni que se eliminen los controles del Estado, eEstamos pidiendo que los controles y los procedimientos sean capaces de funcionar a la velocidad que requiere una enfermedad como la leucemia, especialmente cuando existe una sentencia judicial que ya estableció que esos mismos trámites no pueden convertirse en un obstáculo para acceder al medicamento.
Durante este año hemos conocido las dos caras de nuestro sistema de salud, hemos conocido profesionales extraordinarios como la Dra. Bella y el Dr. Ladines, que han hecho todo lo que han podido por ayudar a mi padre, también hemos vivido situaciones que nos han hecho sentir completamente abandonados, hemos escuchado respuestas que jamás imaginamos recibir mientras luchábamos por la vida de una persona, hemos tenido que viajar, gastar nuestros ahorros, agotar un seguro de aproximadamente medio millón de dólares, recurrir a una Acción de Protección y finalmente acudir nuevamente a los medios porque, a pesar de todo ello, seguimos esperando, no quiero que esto se convierta en una pelea personal contra funcionarios o médicos; quiero que se vea lo que realmente está ocurriendo: un paciente con una enfermedad potencialmente mortal tiene un tratamiento indicado, tiene una sentencia favorable que ordena entregarlo y, sin embargo, el medicamento todavía no está en sus manos.
Yo amo a Ecuador, me siento profundamente orgulloso de ser ecuatoriano y de ser cuencano, todos los días rezamos por mi padre, pero también rezamos por nuestras autoridades, por sus familias y por nuestro país, porque seguimos creyendo que las instituciones pueden hacer lo correcto cuando conocen una situación como esta, no queremos dejar de creer en Ecuador por lo que nos está ocurriendo, precisamente porque creemos en nuestro país estamos haciendo pública esta historia, queremos que la sociedad vea que detrás de cada expediente existe una persona, detrás de cada número de juicio existe una familia y detrás de cada trámite existe una vida que no puede ponerse en pausa.
Hoy estoy hablando como hijo.
Mi padre todavía tiene una oportunidad, sus estudios recientes el ultimo emitido el 07 de Julio son favorables, su médula ósea hasta hace un mes continúa sin evidencia detectable de enfermedad y el líquido cefalorraquídeo volvió a ser negativo. Tenemos médicos que saben qué tratamiento necesita. Tenemos un tratamiento que ya demostró una respuesta favorable.
Tenemos una sentencia judicial que ordenó que el medicamento sea adquirido y suministrado. Tenemos una familia que está dispuesta a seguir luchando. Lo único que nos falta es que el medicamento llegue.
Por eso acudimos hoy a los medios de comunicación, no queremos que nuestra historia sea conocida por lástima, queremos que sea conocida porque creemos que puede ayudar a que una solución llegue antes de que sea demasiado tarde, queremos que las autoridades correspondientes conozcan nuevamente la situación, que el IESS explique públicamente en qué punto exacto se encuentra la adquisición y que se cumpla la sentencia de segunda instancia, queremos que se garantice la continuidad integral del tratamiento de mi padre y que, cuando el medicamento esté disponible, pueda continuar recibiéndolo en SOLCA Guayaquil junto al equipo médico que ha llevado su caso.
No estamos pidiendo que nos regalen una vida.
Estamos pidiendo que nos permitan seguir luchando por ella.
No quiero que la historia de mi padre termine convertida en una estadística, en un expediente o en una sentencia que llegó demasiado tarde, quiero que esta historia termine con mi papá regresando a nuestra casa en Cuenca, volviendo a trabajar, compartiendo con mi madre, con sus hermanos y con nosotros, y teniendo la oportunidad de seguir viviendo muchos años después de haber enfrentado esta enfermedad.
Yo todavía quiero tener muchos años para discutir con mi papá, para escucharlo darme consejos, para verlo trabajar, para sentarme a comer con él y para seguir teniendo la tranquilidad de saber que está en casa, por eso voy a seguir luchando mientras exista una posibilidad médica de mantenerlo con nosotros.
A los médicos que nos han ayudado, a las autoridades que puedan intervenir, a los periodistas que decidan escuchar nuestra historia y a cualquier ecuatoriano que pueda ayudarnos, les pido una sola cosa: ayúdennos a conseguir el Blinatumomab para Freddy Navas.
Mi padre no necesita que nos den más tiempo para presentar documentos. Mi padre necesita su medicina.
Con profundo respeto y esperanza
♟️🏆se viene la Olimpiada de ajedrez ¡Vamos Ecuador🇪🇨!
Les agradezco si pueden compartir este video y comentar si tienen idea que empresa comprometida con el deporte ecuatoriano podría apoyarme 🙌
#Desaparecida#RT
Gracias a todos los que puedan compartir todos los desaparecidos que se suben redes sociales para poder dar con el paradero
De estas personas y que regresen a su hogar
‼️#URGENTE
Sofía Valentina Peña Cagua está reportada como desaparecida. Fue vista por última vez el 17 de abril de 2026, en el sector de #Carcelén, en el norte de #Quito. Si tienes alguna información sobre su paradero comunícate con autoridades.
Muchos de sus amigos, bomberos y policía lo buscan ahora en el Parque Metropolitano, donde una cámara registró su presencia el pasado Jueves. Salió de su casa sin celular ni billetera. Difundamos.
🔴#CUENCA || Empresa privada implementa la primera planta solar del Parque Industrial, la cual será usada en los procesos productivos, con el objetivo de reducir la huella de carbono en la industria.
#TeleramaNoticias
Nuevamente en El Portal Shopping un auto mal estacionado en lugares asignados a personas con discapacidad y restringiendo el paso por la rampa, nadie controla su uso en este centro comercial, es usual no encontrar sitios libres @conadisecu@teleamazonasec@jcarreraandrade
Somos el REEMPLAZO LEGAL ✅ de los Consejeros actuales del @cnegobec que caducan el 20 de noviembre, este caso inusual está previsto en la normativa 📖 y queda claro para quienes tenemos el interés de conservar una democracia 🇪🇨 sana, que NO PUEDEN PRÓRROGARSE ❌, pues sería arbitrario y contra norma expresa.
🔴 Varios medios convencionales 🎥🎙️no dan espacio a esta TRASCENDENTAL INFORMACIÓN, me veo en la obligación de comunicarme con la ciudadanía a través de estos medios directos, como lo son las redes sociales 📲
#4caducados #Elecciones2025 #LaKronfle #4x4
#Labs | Tras haber acompañado y capacitado a 332 emprendedoras en Cuenca, Puyo, Tena, Guayas, y Tungurahua, el #ProyectoPODER expande su alcance a #Galápagos, junto a @MetroTouring y Finch Bay Galapagos Hotel. 💪
Algo de lo que nadie habla: la cantidad de colegios privados que discriminan a niños con autismo, y su reticencia a adaptar sus métodos de enseñanza para hacerla inclusiva. Sigan este caso:
#ProyectoPODER | Ayer iniciamos en #Tena la tercera edición de PODER, el poyecto que ayuda a emprendedoras a ganar el impulso que necesitan sus negocios. 📈💪