"La batalla es grande. Hay que derrotar a los que quieren poner de rodillas a la Argentina e impedir el proceso de transformación, y lograr que en el espacio nacional y popular ni la progresía ni los conservadores tengan la iniciativa porque ese es el camino de la derrota" Nestor
Uruguay, con Alonso de DT, también se volvió en primera ronda en el mundial de Qatar 2022 (en ese plantel estaba Suárez, estaba Cavani). Contrataron a Bielsa con la intención de lograr un cambio futbolístico e ideológico pero evidentemente es imposible. El uruguayo está cómodo jugando un futbol pre histórico, donde la propuesta sea la de destruir en vez de construir. El problema es que ya no les va a salir una camada como la que tuvo Tabarez donde las individualidades le resolvían el ataque.
Este berreta "tetracampeon" imaginario en lugar de insultar a Bielsa y a los argentinos debiera asumir que llevaron al mundial un equipo de burros, cagones y perdedores, que es lo que son
DIEGO LUGANO CARGA FUERTE CONTRA BIELSA🤯🇺🇾
🗣️ “Bielsa contaminó el ambiente, nunca entendió dónde estaba, los jugadores nunca entendieron a Bielsa. Un DT que no debió estar en el Mundial, amarrado por un contrato millonario. Me da pena por los muchachos porque no pudieron competir, es un error que espero nunca más cometa Uruguay”.
#Mundial
El directorio de YPF se fijó un ingreso mensual de $93 millones para cada integrante en 2026.
Adorni ocupa la silla del Estado nacional. No cobra honorarios porque es jefe de Gabinete.
Si deja de serlo, comenzar a cobrar en YPF depende de su decisión. Guillermo Francos lo hizo. Lleva acumuados $ 650 millones.
Los Europeos son una Plaga del Fútbol
Se creen con una superioridad que no tienen y sus clubes sin africanos ni sudqmericanos serían una comparsa
Bajense del caballo que es solo un pony
🚨 Arsene Wenger on Uruguay's physical approach against Spain:
🗣️ “I watched the match with great concern. Football is a physical game, but there is a very clear line between being competitive and being reckless, and I felt that line was crossed too many times.
Several of Uruguay's challenges were unnecessary and dangerous. When tackles are made without proper control, the priority is no longer to win the ball but to stop the opponent at any cost. That is not the image football should promote.
Spain have now seen important players such as Nico Williams and Yeremy Pino suffer injuries, and if those injuries prove serious, it is a significant loss not only for Spain but for the tournament itself. We all want to see the best players on the pitch.
Every nation has the right to fight for qualification, but success should come through organisation, quality and intelligence,not through challenges that endanger opponents. The referee has a responsibility to protect the players and ensure the game is played in the right spirit.”
Muchachos, el único plan que tienen Cristina y el nene es quedarse con la Prov. de Buenos Aires y desde ahí negociar con el que ocupe el sillón de Rivadavia y condicionar al pejotismo a nivel nacional desde el conurbano. Es el plan que sostienen desde 2015 y no lo cambiaron demasiado.
Ya pocos recuerdan que en aquel entonces, el genio político de "La Jefa" postuló la fórmula Aníbal Fernández-Martín Sabbatella para "refugiar" a la tropa en la provincia del pecado (mientras esmerilaban la candidatura de Scioli) y les fue como el orto: perdieron contra la por entonces ignota María Eugenia Vidal. Vivieron dos años a la intemperie, hasta que la "La Jefa" se midió con Esteban Bullrich (al que todavía no habían pasado a planta permanente) en las elecciones de medio término de 2017 y también perdió.
Luego, con Alberto procedieron de manera muy parecida: ella y el nene coparon las listas en 2021, y también les fue como el orto: se los empomó el Colorado Santilli, el ahora flamante jefe de Gabinete de la administración Milei.
En 2025 la cosa se les complicó de verdad. Kicillof se plantó, arregló solo con los intendentes, desdobló las elecciones y ganó. Aseguró el territorio que Cristina y el nene nunca pudieron cerrar al 100%.
De ahí, en adelante, todo el desquicio.
Por eso insistieron hasta el final en meter a Cristina como candidata en la Tercera Sección, para “nacionalizar” la campaña y que todos los laureles se los llevaran ella y el nene, no el gobernador. No les salió. Llegó la proscripción y se les complicó todo. Después perdieron de nuevo en las generales con una lista que no entusiasmaba ni al kirchnerista más termo. Y en vez de hacerse cargo por haber competido con una lista de mierda, le apuntaron a Kicillof por haber desdoblado. Como si Cristina no hubiera hecho exactamente lo mismo si el gobernador hubiese sido su hijo para asegurar el territorio.
Esa es la disputa de fondo que explica bastante de estos eufóricos discursos públicos cargados de consignas incendiarias para resolver una interna de mierda. Capítulo aparte merecen los progres que hoy sobreactúan un discurso filo-CDO (cuando hasta antes de ayer reivindicaban a Tosco durante los homenajes a Rucci y se hacían la paja con John William Cooke) y que agitan disyuntivas imaginarias entre doctrinarios vs. socialdemócratas y entre occidentalistas vs. pro-chinos, cuando todos en rigor de verdad están referenciados con el único presidente del PJ que quiso afiliar al movimiento a la Internacional Socialista: Néstor Kirchner, cuyo exitoso modelo económico estuvo basado, fundamentalmente, en exportar piensos para los cerdos de China. Así de loco es todo.
Lo cierto es que ni a CFK ni a Kicillof les da para ganar en primera vuelta y ambos pierden en cualquier escenario de ballotage. Lo saben. Pero también esmerilar a Kicillof es quitarle poder en la sucesión de la provincia del pecado. Todavía no tienen una variable de recambio, pero tampoco van a permitir que Kicillof arme la suya. No vaya a ser cosa que el tipo termine ungiendo algún intendente que se convierta en gobernador en 2027, y queden afuera de todo. Sería algo que el hijo bobo jamás soportaría y que su mamá, por supuesto, nunca permitirá.
La revuelta olímpica
No todos los silencios nacen del miedo. Algunos nacen de la culpa. Y pocas veces esa culpa resulta tan visible como después de una derrota que nadie quiere explicar demasiado.
Durante meses los medios de comunicación y sus títeres vendieron una promesa nacional. La publicidad la convirtió en destino. Los programas deportivos la envolvieron en una épica preventiva. Los suplementos especiales fabricaron héroes antes de que comenzara la batalla. Era necesario creer. Pero, sobre todo, era necesario vender.
Después del baño de realidad ocurrió algo curioso. Los mismos que habían inflado la ilusión desaparecieron del análisis. Nadie revisó las portadas. Nadie recordó los editoriales. Nadie proyectó los anuncios donde once jugadores aparecían como si fueran la reencarnación de una historia gloriosa. El país perdió. Pero los fabricantes de la fantasía conservaron intacta su autoridad para narrar la derrota.
El problema fue la industria de la ficción. En Uruguay hace tiempo que la información dejó de ser únicamente un ejercicio de descripción para convertirse en un mecanismo de administración emocional. No se cuenta lo que ocurre. Se cuenta aquello que mantiene vivo el estado de ánimo que conviene mantener. El sistema nunca se equivoca. Solamente cambian los culpables. Es una forma sofisticada de irresponsabilidad.
La publicidad necesita vender orgullo porque el orgullo consume. Los medios necesitan vender expectativa porque la expectativa genera audiencia. Los periodistas necesitan vender certezas porque las dudas no producen titulares. Todos participan de la misma economía simbólica. No hace falta conspirar. Basta con compartir los mismos incentivos mediáticos, económicos, políticos. Sobre todo esto último.
No existe un gran debate nacional sobre por qué las expectativas en los mundiales cada 4 años están tan lejos de la realidad. No conviene hacerlo. Porque lo mismo ocurre en las elecciones nacionales cada cinco años. Detenerse a pensar en eso obligaría a reconocer que el engaño no fue un accidente. Fue el producto principal.
Toda sociedad fabrica mitologías. Pero las sociedades maduras permiten que la realidad las corrija. Las sociedades inseguras, en cambio, corrigen la realidad para proteger sus mitologías.
En Uruguay no se exagera por entusiasmo. Se exagera por necesidad. Porque cuanto más modesta se vuelve la experiencia cotidiana, más imprescindible resulta fabricar acontecimientos capaces de compensarla. El deporte deja entonces de ser deporte. Se convierte en un narcótico colectivo. Y la derrota no destruye esa ilusión. Apenas la interrumpe.
Entonces comienza la revuelta olímpica. No la de los aficionados, sino la de quienes necesitan defender el relato que construyeron. Cambian de héroes, cambian de culpables, cambian de discurso. Nunca cambian de método. Lo que ayer era una ilusión hoy pasa a ser una decepción imperdonable. La distancia entre ambas afirmaciones no la recorrieron los jugadores de la selección, ni los políticos, ni los ciudadanos. La recorrió el mercado. Porque la exageración nunca fue un error periodístico. Fue un modelo de negocios.
Y tal vez esa sea la derrota más profunda. No la eliminación deportiva, ni la debacle cultural, ni la frustración política, ni el fracaso económico, sino la imposibilidad de admitir que hemos confundido realidad con propaganda, análisis con entusiasmo y patriotismo con publicidad.
Y sí, después la vergüenza que no se explica. Que es la de un país que necesita mentirse para quererse, y que termina odiando a cualquiera que le recuerde quién es.
Delcy halagando al mismo terrorista que bombardeó Caracas, asesinó a 43 militares venezolanos y a 32 cubanos, y a 2 civiles, y secuestró al Presidente Maduro. Ya no se habla de imperialismo norteamericano.
Buenos Aires, 24 de junio de 2026
Al Ing. Mauricio Macri
Presidente del PRO
De mi mayor consideración:
Por medio de la presente quiero presentar mi renuncia irrevocable al PRO, partido que tuve el honor de fundar junto a vos hace más de veinte años.
No es fácil escribir estas líneas. Una parte importante de mi vida está unida a la historia del PRO. Compartimos el sueño de construir una nueva forma de hacer política, basada en la honestidad, la cercanía, la vocación de servicio y el respeto por las instituciones. Desde ese sueño asumí responsabilidades que marcaron mi vida y puse siempre lo mejor de mí para honrar la confianza que el partido y la sociedad depositaron en mí.
Justamente por haber sido parte de esa construcción, siento hoy la obligación moral de ser coherente con aquellos valores fundacionales.
Desde hace ya un tiempo me cuesta reconocer en muchas decisiones del partido el espíritu que nos dio origen. No se trata de diferencias tácticas, ni de matices propios de cualquier fuerza política. Se trata de una distancia cada vez mayor entre los principios que decimos defender y las decisiones que finalmente adoptamos.
Mi enfermedad me obligó a mirar la vida desde otro lugar. Me enseñó que el tiempo es demasiado valioso para vivir en contradicción con la propia conciencia. También me confirmó una convicción que atraviesa Liderazgo espiritual: el verdadero liderazgo no nace del poder ni del éxito electoral; nace de la coherencia entre los valores que proclamamos y las acciones que elegimos cuando esos valores son puestos a prueba.
En ese camino de reflexión fui comprendiendo que permanecer en el partido implicaba aceptar silencios y decisiones con las que ya no podía identificarme.
La protección brindada a Manuel Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia. No porque crea que una persona defina el destino de un partido, sino porque las organizaciones revelan su verdadera identidad en aquello que deciden justificar, tolerar o defender. Cuando la conveniencia política comienza a pesar más que la responsabilidad ética, el liderazgo pierde su sentido más profundo.
No escribo estas palabras desde el enojo ni desde el resentimiento. Siento un profundo agradecimiento por el camino recorrido, por las oportunidades que recibí y por tantas personas valiosas con las que compartí este proyecto. Conservo intacto el afecto por quienes, desde distintos lugares, siguen creyendo de buena fe en el PRO.
También mantengo hacia vos un sincero reconocimiento por haber impulsado un espacio que cambió para siempre el mapa político argentino y permitió que muchos encontráramos un lugar desde donde servir al país.
Pero hay momentos en los que la fidelidad a una organización no puede estar por encima de la fidelidad a la propia conciencia. Permanecer, para mí, sería dejar de vivir de acuerdo con aquello que intento enseñar y transmitir.
Por eso doy este paso con serenidad, sin estridencias y sin rencores. Mi compromiso con la Argentina permanece intacto. Seguiré trabajando, desde donde Dios me permita hacerlo, para promover una cultura política que entienda el poder como servicio, la verdad como un deber y la dignidad de cada persona como el centro de toda decisión.
Deseo sinceramente que el PRO pueda reencontrarse con el espíritu que inspiró su nacimiento. Porque los partidos políticos, como las personas, solo perduran cuando tienen el coraje de volver una y otra vez a los principios que les dieron vida.
Con respeto y afecto,
Esteban Bullrich
El extravio de esta dirigencia oficial del peronismo debiera mutar de la caza de traidores a la caza de inútiles
Una conducción fracasada al servicio de la reelección de Milei y el cuidado de sus propios kioscos
Gran crónica de @MartinPique
sobre la situación en Colombia y la Región
Nadie se atreve a discutir el agotamiento de este modelo de democracia liberal tutelada en América Latina
https://t.co/LqWLwqGuqU
La lucidez de Roy Keane frente a un insolito Julián Alvarez que en medio del Mundial donde solo debiera estar pensando en la Selección sale a decir que no le importa incumplir el contrato con su club
Gran decepción este chico
🚨🚨🎙️ Roy Keane: “You’ll NEVER see proper professionals forcing moves like this… Alvarez needs to learn respect”
🎙️ Reporter: “Roy, what did you make of Julián Álvarez saying ‘This is not the moment to talk about it, but I also can’t hide. I’m trying to be an honest person. I have spoken with the people at Atlético Madrid and I think that what is best for everyone is a TRANSFER. I want to fulfil my dream’?”
🗣️ Roy Keane: “Listen, I’ve had enough of this. The kid’s 26. He’s been at Atlético a couple of seasons and he’s already telling the world he’s spoken to the club and a transfer is best for everyone because he wants to fulfil his dream.
‘This is not the moment to talk about it, but I can’t hide’? Are you kidding me? If it’s not the moment, then keep your mouth shut! But he can’t help himself. He’s got to go public with it.
‘I’m trying to be an honest person’? Come on. That’s just a fancy way of saying he’s forcing the issue while he’s still under contract.
‘What is best for everyone is a TRANSFER’? Best for everyone? Best for him, maybe. Not for Atlético Madrid, the club that signed him, paid the money and gave him the platform. You don’t decide what’s best for everyone when you’re still wearing their shirt. That’s not honesty — that’s selfishness dressed up as transparency.
You’ll NEVER see proper professionals or real team players doing this. The Argentina boys have won major trophies together because they respect each other and the process. They don’t go around publicly announcing their dream club and telling their current team a transfer is best for everyone. Those lads fight for the shirt they’re wearing right now.
Atlético brought him in to be the main striker. They gave him the chance. Now after a bit of success he’s already telling everyone Barcelona is the dream and he wants out?
You show respect to the club that pays you. You perform on the pitch, you win things where you are, and then you talk about moves if they come. You don’t force it by going to the media and saying a transfer is best for everyone.
He IS at Atlético Madrid right now. The standards, the mentality, the fight — that’s what you respect. If Alvarez wants to be great, he should be focused on delivering for Atlético and proving himself there, not announcing his dream and calling for a transfer. Otherwise he’ll be another player who talked too much about his dream club and forgot about the one that’s actually employing him.”
{@beINSPORTS}
El mundial del país imaginario
Cada cuatro años, Uruguay se mira a.sí mismo a través de una camiseta. La nación deposita sobre once futbolistas una responsabilidad absurda: demostrar que sigue siendo aquello que imagina haber sido. Y entonces llega el Mundial.
Las expectativas son colosales. Desproporcionadas. No nacen del análisis del presente, sino de la nostalgia. Se habla de historia, de tradición, de carácter, de una supuesta esencia nacional que garantizaría resultados por decreto. Como si los trofeos obtenidos por hombres muertos o jubilados pudieran marcar goles en el siglo XXI.
Pero la selección entra al campo y ocurre algo incómodo: aparece la realidad. Los rivales mediocres corren más, arriesgan más, innovan más. Parecen pertenecer a países que todavía creen en el futuro. Mientras tanto, los nuestros juegan como juega la nación entera: al empate, esa vieja religión nacional, se traslada del Parlamento al césped.
Y cuando el equipo fracasa, cuando queda eliminado de manera gris, sin épica y sin tragedia, surge la indignación colectiva. Los mismos que habían construido expectativas delirantes denuncian la decepción. Los mismos que confundieron deseo con realidad buscan culpables. Nadie formula la pregunta esencial.
¿Por qué una sociedad acostumbrada a administrar su decadencia espera producir excelencia de manera automática?
La selección no es la causa del problema. Es su radiografía más honesta. Porque juega exactamente como vive el país este país envejecido, que sigue hablando de sus viejas hazañas como un coronel retirado que menciona cada noche las mismas batallas. Un país que ha convertido la nostalgia en política pública y la autocomplacencia en patrimonio cultural. Un país que se resiste a admitir que hace mucho tiempo dejó de competir contra los mejores para empezar a compararse consigo mismo.
La paradoja es extraordinaria. Cuanto más se deteriora la realidad, más grandiosas se vuelven las expectativas. Como si la imaginación colectiva intentara compensar aquello que la experiencia ya no puede sostener. Se exige una selección campeona desde una estructura social que castiga el riesgo, sospecha del talento y celebra la mediocridad equilibrada.
Porque el problema nunca fue futbolístico. El problema es cultural. Durante décadas se ha enseñado que el éxito es sospechoso, que destacar genera desconfianza y que toda diferencia merece corrección. Se ha construido una moral del empate donde la derrota resulta tolerable y la victoria excepcional casi incómoda. Nadie quiere fracasar, pero tampoco se acepta el precio de triunfar.
Por eso la selección juega con miedo. Porque representa a una sociedad que también lo tiene. Miedo al conflicto. Miedo a la competencia. Miedo a reconocer que el mundo no concede privilegios sentimentales ni respeta relatos históricos. Los goles se marcan en el presente. La riqueza se crea en el presente. La cultura se produce en el presente. La historia puede inspirar, pero no sustituye al esfuerzo.
Sin embargo, cada eliminación produce la misma ceremonia. Se buscan traidores, incompetentes, conspiraciones o malas suertes. Cualquier explicación sirve con tal de evitar la única verdaderamente dolorosa: que tal vez el equipo juega exactamente al nivel del país que lo produce.
Y eso es lo insoportable.
Porque obliga a admitir que la pobreza más profunda no es la económica. Es la pobreza de ambición. La renuncia silenciosa a la excelencia. La convicción secreta de que alcanzar la grandeza es improbable, pero fingir que aún nos pertenece resulta indispensable.
Entonces termina el Mundial. La selección vuelve a casa. Los aficionados regresan a sus rutinas. Y el país continúa avanzando lentamente hacia ninguna parte, aferrado a sus recuerdos, celebrando empates y esperando que la próxima vez, de alguna manera milagrosa, la realidad decida comportarse como la nostalgia.
Cada tanto vale recordar que Rusia está prohibida del Mundial por su agresión a Ucrania y Bielorrusia está prohibida quién sabe bien por qué, mientras el Estado de Israel no tuvo ninguna sanción por masacrar a medio mundo y EEUU organiza el Mundial en medio de su ataque a Irán.
Miguel Almiron fue expulsado por culpa de la ley que inventaron para defender a un jugador que provoca y no se banca el vuelto, un llorón y maricón! Que se vaya a la puta este tipo que esta arruinando el futbol. Vinicius es un imbécil y los que hacen las reglas hoy dia también
🚨🗣️NUEVO: Zlatan Ibrahimović sobre la nueva regla del tarjeta roja por cubrirse la boca de la FIFA: como a Almirón le dieron una tarjeta roja por cubrirse la boca en el partido entre Paraguay y Turquía
“He visto el fútbol en su nivel más alto, el fútbol de verdad. No esta versión diluida que nos están sirviendo ahora. ¿Qué pasó con Almirón? ¿Una tarjeta roja directa por cubrirse la boca? Esto ya no es fútbol. Esto es un circo dirigido por burócratas con traje que nunca han sentido el fuego del campo.”
“¿Cubrirte la boca ahora es tarjeta roja? ¿Qué es esto, Gran Hermano en el campo? La FIFA quiere leer labios, castigar pensamientos antes de que siquiera se conviertan en palabras. Lo próximo será poner bozales a los jugadores como a perros. Los jugadores ni siquiera pueden hablar, ni siquiera respirar pasión sin que algún robot del VAR o árbitro decida que tus emociones son ilegales. Esto es distópico. El fútbol se está muriendo.”
“Esta regla nació porque algunos jugadores lloran cada semana. Un incidente en la Champions League y de repente el mundo entero debe cambiar. Pero da un codazo a un hombre, rómpale la pierna o escúpelo —a veces te dan una amarilla y una palmadita en la espalda. Fútbol de dos niveles. Protege a los protegidos, castiga al resto. He jugado en todas las ligas y lo he visto.”
Sobre la blandura del juego moderno:
“Maradona sería expulsado en el túnel. ¿Roy Keane? Se reiría del árbitro y se iría con una sonrisa mientras las gradas arden. Pepe habría coleccionado cinco rojas antes del medio tiempo. ¿Hoy? Los jugadores se están convirtiendo en actores, no en guerreros. Caen, lloran, se esconden detrás de las reglas. ¿Dónde está la masculinidad? ¿Dónde está el carácter? El fútbol no es ballet. Es guerra. Y lo están convirtiendo en una conversación educada con tarjetas rojas como puntuación.”
“Yo, Zlatan, he marcado goles que hicieron temblar estadios y he dicho cosas que hicieron temblar a los rivales —sin esconderme. Esta generación se está criando blanda. Si no puedes manejar palabras en el campo, ¿cómo manejarás la vida? La FIFA no está protegiendo el fútbol. Lo están enterrando. Y un día, los verdaderos aficionados se levantarán y dirán: basta. Traigan de vuelta el juego.”