Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; as�� será glorificado el Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré. (Juan 14, 13-14)
Dios nuestro, que en esta noche nuestro corazón pueda experimentar tu fuerza y tu amor. Que podamos descansar y sentir que renuevas nuestras ganas de salir adelante y ser más felices. Toca nuestra vida, sana nuestras heridas y ayúdanos siempre a ver la vida con mejores ojos.
Cuidar a tus amigos implica recordarles constantemente que son importantes para ti. No dar por sentado que te aman o esperar que ellos supongan tu amor. Hazles saber todos los días que tu vida está también para ellos.
Los amigos son un tesoro. Tenerlos en la vida y poder compartir con ellos es un privilegio. No todo el mundo sabe ser amigo. Si tienes por lo menos uno bueno, cuídalo, acompáñalo y bríndale todo tu amor.
Dios nuestro, estamos llenos de tu presencia en esta mañana, experimentamos tu paz en nuestro corazón, sentimos que estás a nuestro lado y que nos llenas de ti. Gracias por este nuevo día que será una nueva oportunidad para seguir dando lo mejor por nuestros sueños. Sigue acompañando nuestro camino siempre.
Dios nuestro, bendito y alabado seas en esta noche. Nuestro corazón está abierto para dejarte actuar en él. Gracias porque en todo este día nos has hecho sentir plenamente amados y nos has recordado lo importante que es confiar plenamente en ti. Bendito seas por siempre.
Confía en Dios, en su compañía, en lo que Él es capaz de hacer en tu vida. Él está contigo, te ama y quiere bendecirte siempre con su amor. Créelo. Él te levanta con su fuerza.
Nunca me voy a cansar de decírtelo: tienes en ti todas las habilidades que necesitas para salir adelante y ser feliz. No tengas miedo de salir a vivir con esa certeza. Confía en lo que Dios te ha dado.
Dios nuestro, esta nueva semana salimos impulsados a luchar por nuestros sueños. Lo hacemos con la mejor actitud, con la fuerza que tú pones en nuestro interior y con las ganas de dar lo mejor de nosotros. Bendito y alabado seas por siempre. Confiamos en tu poder.
"El pasado 17 de septiembre, a los 94 años, murió Ludmila Javorová. Permaneció hasta el final dentro de la Iglesia que nunca reconoció como válida su ordenación".
La columna de @Plinero.
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Señor Dios, bendice con tu Salud y tus dones a todos los que ahora te presentan sus súplicas esperando tu maravillosa respuesta. Muestra tu gloria y poder en ellos.
Dios nuestro, gracias por tu amor que nos llena y nos hace felices. Vamos a descansar ahora sabiendo una verdad indiscutible: Tú nos amas profundamente, Tú nos bendices y nos llenas de tu paz todos los días. Hoy hemos visto tu acción en nuestro interior y eso es suficiente.