— Pero es de verdad, los ojitos de su contraria ya lo están invadiendo, solo pudo arreglarse el cabello para verla mejor mientras se pone delante de ella. —
-¿Tu eres la linda chica del otro día, no?
— Se lo debe agradecer, hace todo lo posible por mantenerlo bien cuidado y hermoso. —
-Si, claro...¿Acaso quieres que te recomiende cuidados especiales?
— Esos gemidos de su amada eran música para sus oidos, debe reconocer que sencillamente extrañaba tenerla así, nuevamente pegados, hacerla suya una vez más como tantas veces en el pasado. Más besos dejaba en aquella pecaminosa zona terminando con una babosa lamida que iba de
un beso en los labios ajenos, beso que se tornaba despacio en una lamida mientras su lengua se adentraba suave en su interior enfocándose en su superior, yendo suave al clítoris ajeno succionando suave, diestra que acariciaba los muslos de la albina iba suave a los pliegues de
— Solo soltaba, era irónico que una figura tan imponente como el sintiera dicho respeto o se quedará así mientras solo la miraba. —
-¿Que...que haces aquí?
— Soltaba intentando mantener la compostura. —
— Estaba escuchando música, relajado mientras se hacía unas tostadas, hasta que su paz se vio afligida por aquellos gritos de afuera además de los golpes a su puerta, se quedó helado por varios segundos tras saber de quién era dicha voz que lo reclamaba, se quedó tras la puerta
unos momentos, respiraba hondo para así abrirla, el shock no se hizo esperar, era su ex esposa, aquella figura, esos cabellos blancos como la nieve y esa venda que cubría sus expresiones, ojos abría como platos, sorprendido, es más ni hasta noto a su acompañante. —
-. . .DH.