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algo tenia claro es que sabía que no quería que se fuera de ahí.
Tras dar un paso hacia atrás, volvió a acortar distancias dando uno él hacia adelante.
── ¿De verdad quieres que me pire? ¿Con otro?
Contestó.
── ¿De verdad no quieres saber qué ha pasado?
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Xadrian no había estado ignorando a Akira solo por lo que pasó la otra noche. Es decir… ¿Cómo iba a a decirle que de verdad se había cumplido eso de meterle en un lío? Que de verdad tras la fiesta —y lo que seguía— su vida había sido un completo caos.
Pero, si >
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Alcanzó a decir, y sus manos no lucharon más.
── Y sé que te debo una explicación también; ¿vale? No soy tan gilipollas cómo te crees.
O sí. Definitivamente sí.
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Xadrian al final era débil. Demasiado, débil; mucho más si se trataba del japonés contrario. Que intentase constantemente tomarlo de la mano no ayudaba a sus propios impulsos de hacerle exactamente lo mismo.
Pero la vergüenza le consumía, la vergüenza de aquella noche >
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podía con él.
Y de repente, llegó lo que sabía que llegaría; la rabia que sentía. Lo que tenía que sentir y lo que era lógico que sintiese.
Dos semanas. Habían sido dos semanas, no unos días cómo Akira habría hecho con él antes de Xadrian rastrearlo.
── Lo sé.
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Espérate.
¿Estaba corriendo? Joder. Que estaba corriendo.
Casi arrastrado por la falta de reacción, sus ojos pasaron directamente desde su cabeza hacia sus manos enlazadas; y sintió como las ganas de matarlo a puñetazos tan solo iban en ascenso. De verdad, >
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Otra vez junto a él.
Se había olvidado de que llevaba la cara como un jodido cristo.
── … Nada. Qué me va a pasar.
Fingió demencia, soltándose del agarre cuando miró hacia otro lado, intentando cubrir las heridas.
── Qué te pasa a ti, ¿no es mejor que te pongas >
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