Ya han pasado más de 100 días en Gaza y las consecuencias son y siguen siendo devastadoras.
Nunca antes se había registrado tanta destrucción, violencia y muerte.
Los bombardeos son continuos e indiscriminados.
Hay una notoria ausencia de periodistas extranjeros sobre el terreno y de personal humanitario del exterior.
Sufren interrupciones constantes en sus sistemas de comunicaciones y fuentes de suministro.
La caída de las infraestructuras y el colapso del sistema sanitario han llevado al mínimo a millones de personas que resisten, pese a no poder más.
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