La depresión de los 25/30 es entender que nadie viene a rescatarte.
Ni una pareja, ni un trabajo, ni un golpe de suerte.
Sos vos, con lo que hiciste y con lo que no.
“En lugar de encontrar a alguien que comparta mis gustos, prefiero encontrar a alguien que me enseñe cosas que no sabía que me gustaban.”
— Friedrich Nietzsche
peligra la sanidad pública, la educación pública, los derechos de los trabajadores, de las mujeres, de las personas lgtbiq+, las pensiones, que el tema de la vivienda no solo no se solucione si no que vaya a peor,... por favor por todo lo que más amáis salir a votar el día 29.
Yo solo quiero poder independizarme y comprarme una casa. Quiero que mi trabajo y mi esfuerzo sirvan para construir mi vida, no para pagarle la hipoteca a mi casero.
Quiero tener las mismas oportunidades y facilidades que tuvieron mis padres. Quiero poder quedarme en mi barrio.
Nunca sean de esas personas que no ayudan a quienes son nuevos en el trabajo. Sean de los que enseñan, orientan y presentan a los demás compas. Todos fuimos nuevos en algún momento.
Mi mayor decepción laboral fue entender que no basta con hacer bien tu trabajo o con amar lo que haces.
A veces, si no encajas, no caes bien, o no te alineas con el ego de quien lidera, todo tu esfuerzo deja de ser suficiente, incluso cuando das lo mejor de ti.