¿Por qué de un momento a otro el TC se rectifica? Revisaron las constituciones anteriores, algo que bien pudieron hacer hace 4 años cuando abrieron el caño y permitieron que el Congreso tenga iniciativa de gasto. Quién paga el daño hecho
#VotarEsClave | ¿Qué nos dejaron los resultados de la segunda vuelta de las #EleccionesGenerales2026? 🗳️
📅 16/07 | 11:00 a. m. | 📍 Aula 6D – Complejo NOS PUCP
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My contribution to @The_Dialogue's LAA on KF's election in #Peru. "Peru has neither dramatically changed, nor will it remain the same. [...] The Peruvian electorate is slightly more rightist today, but it is an overstatement to conclude that Peru has embraced the right"
GABINETE EN LA SOMBRA; El primer gabinete de Keiko Fujimori dirá más sobre el rumbo del gobierno que cualquier discurso de toma de mando. Muy pocos de sus integrantes vendrán de Fuerza Popular. No porque no haya quien lo desee dentro del partido, sino porque desde la época de su padre los partidos dejaron de ser los proveedores de los cuadros políticos que dirigen los ministerios. En los ochenta, cuando los partidos tenían dirigentes con formación y experiencia de gestión, los gabinetes eran esencialmente partidarios. Cambio 90 fue entonces lo que Fuerza Popular es hoy: incapaz de dotar de cuadros para gobernar. Pero eso ocurre con todos los partidos que llegaron al poder desde entonces. Es el signo de los tiempos.
Desde el gobierno de Alberto Fujimori, los partidos dejaron de atraer buenos profesionales y de comprometer a intelectuales y académicos. Se convirtieron en vehículos electorales, aptos para ganar elecciones, no para administrar el Estado. Lo más probable es que el primer gabinete combine tecnócratas de su línea con personas de su círculo cercano. Pero, el jefe del Gabinete será, ante todo, su portavoz político, y por eso la confianza personal pesa más que la trayectoria técnica.
Keiko carga con compromisos acumulados en cuatro campañas construidas para electorados distintos. Tendrá que lidiar con sectores empresariales, militares, informales, regionales, políticos y religiosos que la apoyaron, en parte o del todo, a lo largo de estos quince años. En los ministerios clave colocará a personas de confianza, quizá también a figuras de la primera vuelta que se acercaron en el camino.
La campaña giró alrededor de una sola idea: orden. Era un mensaje doble. Para los militares y las fuerzas del orden, prometía seguridad interna con protección para ellos. Para los tecnócratas y los mercados, continuidad económica. Moverse en esos dos registros no excluye, reitero, que quien encabece el gabinete sea alguien del círculo más cercano, como Miguel Torres o el propio Galarreta, cuya lealtad está fuera de discusión.
Queda, sin embargo, un sector que esa coalición no alcanza. El sur andino y las regiones más pobres le dijeron que no en cuatro elecciones consecutivas, no contra cuatro rivales distintos, sino contra ella. No votaron por Sánchez porque creyeran en su programa: votaron contra un apellido que para esa parte del Perú representa una deuda histórica todavía no saldada. A eso se agrega el porcentaje que en junio le dio su voto no porque la prefiriera, sino para que no ganara el candidato de Juntos por el Perú. Desde 2016, Keiko ha perdido apoyo en cada proceso. La distancia entre el 17% en la primera vuelta y el 50% en la segunda es el mapa de ese límite. El fenómeno del Niño, que se anuncia fuerte, será su primera prueba real. No resolver esas tensiones, puede también arrasar con ella.
#keiko #gabinete
Keiko Fujimori ganó la elección en su cuarto intento. Por menos del 1%, pero ganó. El voto de los peruanos en el exterior hicieron la diferencia, pero eso no lo vuelve objetable. Su reto es enorme, pues no puede dejar de lado que, en el territorio nacional, fue superada. En democracia, gana quien tiene más votos y los resultados se reconocen.
DESPUES DEL VOTO: Keiko Fujimori llega a la presidencia después de quince años y cuatro intentos. Pero el Perú que la rechazó las tres veces anteriores es, en buena parte, el mismo que volvió a rechazarla esta vez. Gana, y no hubo fraude, como tampoco las veces que perdió. Ese matiz importa más que el resultado mismo, porque de él depende cómo se gobierna a partir del 28 de julio. En la primera vuelta de abril, entre 35 candidatos, ni ella ni Roberto Sánchez juntaron entre los dos ni un tercio de las preferencias. El balotaje no fabrica una mayoría que no existía: obliga a escoger entre los dos que sobrevivieron a un campo atomizado. Eso ya advierte que el mandato que se inaugura en julio es legal, sin discusión, pero no necesariamente un mandato de convicción extendida.
Lo que de verdad va a poner a prueba ese mandato es la aritmética del nuevo Congreso, no el simbolismo de julio. Fuerza Popular llega como primera fuerza, sin mayoría, en ninguna de las dos cámaras del nuevo Congreso, después de quince años acostumbrada a hacer oposición y bloquear gobiernos ajenos. Gobernar, esta vez, le exige el oficio contrario: construir mayorías con aliados que todavía no se comprometen del todo, como Renovación Popular, ceder puestos directivos, bancas en comisiones y tolerar que la agenda no sea enteramente suya. Una encuesta reciente encontró que más de la mitad del país preferiría un gabinete con varios partidos. Lo difícil no es que Fujimori lo proponga, es que alguien más se anime a aceptarlo.
Tampoco va a esperar la realidad: un Niño que se anuncia fuerte, una formalización minera que vence antes de fin de año, setenta mil obras públicas paralizadas en alguna región del país y un Banco Central que se queda sin presidente el mismo 28 de julio, justo cuando los mercados pedían señales de continuidad. La oposición, sin embargo, no apuesta todo a la calle: Juntos por el Perú -debilitado por su campaña sobre el fraude- ya negocia una agenda legislativa conjunta con otras dos bancadas de izquierda, y eso -no las marchas- es lo que puede complicarle los primeros cien días a Fujimori.
Pero ¿qué se le dice a quienes la han rechazado cuatro veces consecutivas? El discurso de unidad del día del triunfo no alcanza si no se traduce en algo que esa parte del país pueda reconocer como suyo: presencia del Estado donde nunca llegó, no solo en el discurso sino en el presupuesto, en los nombramientos y en las prioridades de la agenda legislativa. Ganar la presidencia no exige que la otra mitad la abrace. Exige que, por primera vez en quince años, tenga una razón menos para seguir diciéndole que no. Esa es la promesa de campaña que más le costará cumplir en cinco años de gobierno con un Congreso que tampoco es suyo del todo.
#EleccPerú2026 #Keiko
Los partidos más votados, que consiguieron la mayor cantidad de curules y que pasaron a la segunda vuelta en el 2021, en el 2022, tuvieron un desastroso desempeño en las elecciones regionales y municipales. Este año parece que se repetirá la misma situación.
#OrgulloPUCP | Gracias al trabajo de toda nuestra comunidad universitaria, la PUCP lidera en el Perú el Times Higher Education (THE) Impact Rankings 2026, que mide el impacto de las universidades respecto a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.
Además, nuestra universidad destaca como líder nacional en tres ODS, reafirmando aquello que nos mueve cada día: construir un país más justo, formar personas comprometidas y dejar una huella positiva en quienes más la necesitan.
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#PUCP
@2010MisterChip No me había percatado que se trata de 10 goles en 6 mundiales. Son pocos goles para la cantidad de partidos. Su promedio debe ser bajo. En Perú tenemos a Teófilo Cubillas, también con 10 goles, pero en 3 mundiales.
#OPINIÓN
✍️Fernando Tuesta (@tuesta): Perder por lo mínimo
“No se trata de exigir resignación automática (...) Pero cuando se acusa fraude sin prueba suficiente (…) ya no se defiende el voto: se erosiona la democracia". https://t.co/MRYgyCULcr