Tiro un facto y me voy:
Las mujeres pueden mirar aún con ojos de amor al mismo hombre que las hizo compararse, llorar por horas, no comer y olvidarse de dormir.
Quizá sí estoy en un momento raro de mi vida: me siento feliz y luego triste, extraño y después no me importa. Avanzo, me estanco, quiero hablar, no quiero decir nada. Lloro, me río sin parar, quiero todo, no quiero nada. Supero, no supero, pero equis, supongo que así es esto.
¿No les da miedo enamorarse de alguien que ya conoció al amor de su vida? Que al final termines siendo solo una persona más, alguien con quien intenta sentir lo mismo que sintió antes, y que por más que la ames nunca logres reemplazar a esa persona de su pasado.
Cuando me preguntan “¿qué es el amor?” y me acuerdo de mí juntando dinero para comprarle algo que mencionó en una conversación random que quería, solo para que se sintiera especial.
Un día vas a conocer a alguien que acaba de terminar con su ex. Te va a decir que ya superó esa historia y que no le importa, mientras te hace love bombing. Es importante que no le creas y que te alejes. No te consumas.
Hay una extraña intimidad en jamás volverse a hablar, en dejar todo ahí. No es olvido ni rencor; es el respeto al pasado compartido. Es saber que, aunque el desenlace haya sido emocionalmente intenso y doloroso, pesan más los buenos momentos, el cariño y la conexión que existió.
Yo actuando normal, sabiendo que no duermo bien hace días; me duele la cabeza casi siempre, mis ojos están más decaídos y ya no me siento igual. Los pensamientos intrusivos aparecen sin que los llame. Siento que algo dentro de mí ya no está igual, pero, en fin, estoy “normal”.
“Lo manejaste muy bien”. No, no lo hice. Enloquecí, perdí mi chispa, lloré en silencio; me rompí a solas y llevé una sonrisa que mentía mejor que cualquier máscara. No lo manejé, lo sobreviví, porque no tenía otra opción.
Hoy es domingo, pero no todos descansan. Algunos están sanando, soltando, intentando entenderse. Así que, si hoy no saliste, si solo pensaste en ti, si tu plan fue simplemente respirar y seguir, ya hiciste mucho, y eso también vale.
No sé cómo explicar cuánto me desagradan los domingos. Se sienten demasiado tristes y vacíos. Me siento solo, desanimado, me hundo en mis pensamientos, me dan ganas de llorar y se me quita el apetito. Tengo ganas de hacer algo, pero al mismo tiempo no quiero hacer nada.
Tuve que ver cómo todo se derrumbaba, cómo me perdía a mí mismo, cómo nadie venía a salvarme. Y en ese silencio brutal entendí que, si quería volver a vivir, debía empezar desde cero. Sin excusas ni ilusiones. Solo con las ruinas y la voluntad de no volver a ser quien fui.
Hace algunos domingos que me vengo sintiendo mal emocionalmente. Y si me preguntan cuál es el motivo, la verdad es que no lo tengo claro. Me siento algo vacío, como si algo o alguien me faltara. Bueno, de hecho, si me falta alguien. Y tal vez eso es lo que me está afectando.