Se encontraba recostado sobre la comodidad de su cama cuando la puerta se abrió y tras escuchar la voz del chico una sonrisa se dibujó en su rostro.— ¡Hyung! —Soltó de inmediato, extendiendo sus brazos desde la cama, como si le pidiese acercarse.—
—Dormir siempre había sido uno de sus pasatiempos favoritos cuando se encontraba libre de trabajo, pero por algún motivo que desconocía y justo en ese momento libre, carecía de ganas por dormir cuando la noche llegaba, pasando prácticamente la madrugada entera y parte de la +
mañana despierto hasta finalmente caer rendido un par de horas; muestra de ello eran los violáceos círculos bajo sus ojos. Pero bueno, si había algo positivo de su situación, era que ahora uno de sus hyungs se disponía a pasar la noche a su lado. +