Me estoy convirtiendo en lo que tanto odiaba: una persona desinteresada, que no corre detrás de nadie. Si quieres hablar conmigo, habla, si no, me da igual.
La crisis existencial de los veintitantos es lo peor. la preocupación por el futuro, la agonía de compararse, de querer conquistarlo todo, de pensar que estás atrasado en las cosas, es un terror que vuelve loco.