Muy fácil hablar de recortes cuando uno no necesita nada.
El es don Laureano, un abuelo que teme por la pérdida del bono para poder al menos alimentarse y tener un techo.
Pensemos en ellos, sigamos trabajando para que los viejos y las viejas tengan condiciones dignas de vida.
Esto no es un juego, es una realidad que nos invita a seguir luchando por ellos.