Me parece tan ridículo que uno tenga que convencer a la gente para que no ponga a un man como Abelardo a ser presidente. Se supone que eso sería lógico para todos.
Definitivamente el amor por los hijos debe sonar como la intro de arrullo de estrellas de zoé: cuando nacen, cuando lloran por primera vez, su primer paso, el primer "má", el primer diente, su primer juguete. Es el verdadero: "al final del infinito, entre ríos púrpura..."
Juan.
Mi x como mi bitácora, por si la memoria me falla: volvemos a salir de urgencias oncológicas mi ma, mi hermano y yo; aunque debemos volver el lunes: acabamos de comer, está haciendo sol, estamos escuchando esta canción. Preguntándonos tambien: ¿Qué será?https://t.co/ivTPeNvAtc
Mi 2026 inició dándonos feliz año con mi hermanito a través de la ventana de urgencias oncológicas con mí mamá.
Cobró sentido la intención verdadera de la Navidad: a quienes queremos abrazar, con quienes queremos estar; los vínculos que nos definen, lo que en verdad trasciende.
"Lo que Orwell temía era a aquellos que prohibirían los libros. Lo que Huxley temía era que no habría razón para prohibir un libro, porque no habría nadie que quisiera leer uno. Orwell temía a quienes nos privarían de información. Huxley temía a aquellos que nos darían tanta información que seríamos reducidos a la pasividad y el egoísmo. Orwell temía que la verdad nos sería ocultada. Huxley temía que la verdad se ahogaría en un mar de irrelevancia. Orwell temía que nos convertiríamos en una cultura cautiva. Huxley temía que nos convertiríamos en una cultura trivial. En 1984 las personas son controladas infligiendo dolor. En Un Mundo Feliz, son controladas infligiendo placer. En resumen, Orwell temía que lo que odiamos nos destruiría. Huxley temía que lo que amamos nos arruinaría."
--Neil Postman
Querida Beata
Esta noche, que antecede a tú cumpleaños quiero pensar que este aire que me golpea, eres tú que aún respira. Quiero decirte que, sigo más acá, que allá, en la orilla del mundo donde las cosas siguen creciendo.
No estás conmigo, pero sí en mí.
Nunca en la vida, le digan a una persona con depresión que lo suyo es falta de madurez o de fuerza de voluntad. Si una pudiera decidir qué tener y qué no tener, esta vaina sería lo último.
También hay mucho cansancio en una frase como esa, seguramente.
Otras veces me gustaría explicar lo raro que se siente vivir con apatía frente a la vida, pero a la vez estar rodeada de lo más vivo que existe en el mundo: niños.
Se llegó uno de los días que yo más temía. Se ha sentido como me temía. Estuve licenciada cinco días, como si todo este dolor se superara en cinco días.
Sin embargo, estuve cinco días con Juan, sin él, nada, seguramente.