—¿Matar por piedad? Hah. . . Tan siquiera sé si tenía o no crías. Yo debía ceñirme a mi misión.
Terminó por cruzarse de brazos por lo cual las placas de su armadura chocaron entre sí y sonaron.
—El Imperator es el líder de la legión. Hay un total de cuatro legiones.
Si es por defensa propia entonces es por la habilidad del wyvern su muerte... Q menos que fueras a su nido con sus crías a matarlos
-Diria mientras que no aportaba la mirada del contrario -
¿Y esos quien son?
Emitió un suave gruñido, bajo, incluso frunció ligeramente el ceño.
—Te mentiría si dijera que no he abatido algún wyvern, pero ha sido todo en defensa propia.
Expulsó una ingente cantidad de aire por sus fosas nasales.
—Primero acabar con la tiranía del Imperator.
Los dragones han subido su caza durante eras... Además siempre intento protegerlos
-Diria antes de dar un par de pasos moviendo la cola suavemente -
¿Y que cosas cambiarás de tu organización si pudieras?
—¿Solo a tus hermanos dragón?
Cuestión que realizó enarcando nuevamente la misma ceja, la zurda.
—Hrm. . . Actualmente solo pienso en vivir. Aunque admito que me gustaría cambiar algunas cosas de mi. . . De la Legión de la Llama.
Emitió un gruñido.
Aquellos que quieren seccionar la abundancia y matar a mis hermanos dragón no merecen clemencia
-Diria con cierta suficiencia teniendo más que clara su postura-
Entonces ¿Que te interesa?
—Uh, qué paladín más sanguinario.
Mentó con sorna. No iba a juzgarlo, solo lo pinchaba un poco; él era igual, más o menos.
—Es mejor dejarlo así, sí. Por el momento no es algo que me interese.
Disfruto de ver como el dolor que infligen se devuelve como contribución
-Diria esbozando una cruenta sonrisa antes de resoplar por lo bajo-
Hay leyendas así pero... Supongo que sí no te es de interés mejor mantener el misterio
—¿Uhm? ¿Acaso disfrutas de su desesperación?
Cuestionó con una sonrisilla surcando sus fauces.
Negó.
—No es necesario, de verdad. Además, quizá ya haya pasado a mejor vida o. . . Sea una mera leyenda.
Exactamente. Aunque es bonito ver cómo sus rostros se deforman al ver que nada de lo que hacen surte efecto.
-Diria mientras que observaba al contrario hasta que dijo aquello momento en el que se relajó palpablemente ante aquel dato -
Ya veo... Podría indagar a ver qué saco
—También está bien saber usar esa fuerza bruta de forma constante. Saber cuando hacer gala de tu poder o simplemente. . . Picotear, heh.
Acabó por emplear un tono jocoso.
—Se forjó con mithril y fue imbuida con el poder de la tormenta.
Cerró su ojo antes de proseguir.
»
Como todos. Hay ocasiones en las que la fuerza bruta es todo lo que queda y debes ir con todo.
-Diria mientras que oscilaba la cola un par de veces antes de dar un pequeño paso-
Pero no me has dicho de que está hecha
Este se levantó del tocón, mostrando cuan grande era en comparación la apariencia actual del contrario. No trataba de intimidarlo.
—Puedo ser muy ágil, bailar en un duelo a muerte. Pero quieras o no la fuerza bruta a veces ayuda. Aunque la empleo con cabeza, no soy imbécil, heh.
-Terminaria la danza clavando las espadas en el suelo donde volverían a ser inocuas flores-
Pareces más predispuesto a lo bruto y eficiente que a lo refinado y a veces contraproducente
¿Con el poder o con su cuerpo?
Este observó las acciones del paladín en silencio, incluso mostró una pequeña sonrisa y por ende sus afilados dientes.
—Sí, aunque lo de bello y mortífero no va conmigo.
Nuevamente carcajeó.
—Fue forjada con el poder de un dragón.
-Con orgullo danzaria con las espadas volando cerca de él mientras que hacía florituras que combinando los movimientos de las espadas con sus pasos de baile
Sin embargo pararía al ver aquella espada tan rara que se acercaría a mirarla con curiosidad hasta que aquella +
Cabeza ladeó al ver como se formaban las flores, como obtenía una espada de las mismas.
—Uh, ah, se asemeja a la Caladbolg del árbol pálido.
Dejó entonces la taza sobre la superficie de aquel tocón y, tras extender su zurda una espada se materializó en su zarpa. »
Parecía bastante endeble, se asemejaba más a una decoración. En la parte central del filo parecían haber esculpido los cuerpos de dos dragones con alas y cuerpo similar al de una serpiente.
De pronto unas chispas surgieron de la misma; se imbuyó en electricidad.
»
Se encogió de hombros ante las palabras del contrario.
—Podría decirse que sí. Aunque hay guardianes que sí son devotos. Yo no lo soy.
Refunfuñó al cabo de unos segundos, sentía cierto resentimiento hacia los dioses humanos.
—¿Las flores?
—Soy protector y guerrero. Lucho por mis propios principios.
Este observó al contrario con su ocelo a medio cerrar.
—Al igual que tú, supongo, uso magia sagrada, de virtudes, de luz, fuego y. . . ¿Agua?
Emitió una carcajada.
»
Acabó por sentarse sobre el tocón de un árbol mientras su acompañante hablaba acerca de su dios.
—Oh. . . Podría decir que nos parecemos, en profesión digo. Aunque un guardián ya no tiene la necesidad de seguir el camino y de luchar por una religión, por un dios.
—¿Bendición del sacro árbol?
Cuestionó con una visible confusión en sus facciones. Nuevamente le pegó un trago al café.
—Por cierto, ¿los paladines que sois? ¿Guerreros de fé o algo así?