Su lengua ondeaba como bandera al viento al imaginarse aquello, incluso en sus ojos pudo apreciarse un brillo que simulaba la silueta de un gran trozo de carne.
— ¡CON UN BARRIL ENORME DE LECHE PARA BEBER!
No ha dudado ni un segundo y ya ha estirado el brazo que cubría su cara para acercar bruscamente a Robin contra ellos.
Que no se preocupe, el suelo es como una cama elástica.
— ¿Qué te gustaría tener a ti, Robin? ¿UN LIBRO GIGANTE? Shishishi.
Había frenado su rebote quedando tirado en el suelo, pataleando y cubriéndose la cara con una mano.
ELa cubierta seguía con aquella elasticidad, por lo que sus golpes no provocaban mas que ondulaciones en la misma.
— ¡SHISHISHI! ¡Y PODREMOS COMER TANTO COMO QUERAMOS!
Se estaba riendo tanto que era incapaz de dejar de botar, se lo pasaba tan bien hablando con ella.
— ¡Y también podríamos plantar un árbol gigante de mandarinas! El elefante tendrá que comer, ¡ha ha ha ha!
Su gozo en un pozo, pues aunque la acogió entre sus brazos de primeras, no tardó demasiado en lanzarla al aire y hacerla botar sobre la ahora elastica madera de la cubierta.
— ¡Sería muy guay! Y tambien podríamos tener un robot gigante, ¡que dispare rayos laser por los ojos! >
Bigote se rascó con el índice, riendo ante el comentario de la pelirosa.
— ¿Ah sí? ¿Quienes son? No me lo digas... Hmmmm... ¿Shanks? No, no, no. Ahhh... ¿Kid? No, Shanks casi lo mata. Hmmm. Ya lo sé, estás con Torao. Sí.
Y soltándose en tres, dos... Fiuum.
Apenas dio un par de vueltas estiró el brazo desde donde había aterrizado para ponerlo sobre la testa ajena, haciéndola rebotar con el propio suelo y parando el giro.
Él estaba botando sobre cubierta, riendo.
— ¡Un elefante que nos siga >
Ha dado tantas vueltas con sus brazos y sus piernas alrededor de la navegante que cuando se suelte va a comenzar a girar como una peonza, heh.
— ¡QUIERO UN ELEFANTE DE VERDAD! Empezaré a ahorrar.