¿Por qué se normalizó tanto bajarse del carro a darse un tiro?
Diario hay una bronca de esas en el tráfico y no recuerdo que antes fuera tan común ver a dos weyes dándose en la madre en la avenida.
El ser buen vecino puede más que todo.
Volví a casa de mis padres, dónde crecí y viví 30 años de mi vida. Tengo la religiosa costumbre de empezar el día fumándome un porro de marihuana mientras me tomo un café (negro y fuerte como Will Smith). Mis padres me respetan y en ocasiones hasta me acompañan.
Lo hago en la cochera y prácticamente quien esté en la calle, percibe el olor a mota. Contrario de juzgarme y quejarse, mis vecinos agradecen que mi familia siempre ha estado para ayudar y contribuir a la comunidad. Deciden respetar mi mal hábito. Podría fumar en mi patio, pero me gusta ver a la gente pasar, la mayoría me saluda y hasta me pide fotos. No soy tan adicto a la marihuana como lo soy a socializar, a conectar con las personas y a escucharlos.
Existimos en SOCIEDAD. Sin otros, no tenemos sentido. Vivimos para los otros.
Si todos vemos el mundo así, nada puede salir mal.
Me voy a retirar de la comedia, un tiempo indeterminado. San Diego y Las Vegas serán las últimas fechas de Hermanos de Leche, este año.
Vayan, si pueden, es un show que hemos planeado y elaborado minuciosamente, en equipo. Le pusimos cariño y mucho esfuerzo para pulirlo.
Ahí nos vemos el 13 y 14 de febrero.
No tengo duda que volveré renovado. Mi deseo de convertirme en el mejor comediante mexicano sigue INTACTO, pero de momento, necesito invertir tiempo en mi. Es justo y necesario.
En los capítulos de Hermanos de Leche seguiré siendo el mismo hijo de perra ácido y tosco. Siempre me he mostrado transparente y de momento, ES LO QUE HAY. Vendrán tiempos mejores.
Nos volveremos a ver en los escenarios, no tengo duda.
Se les quiere y se les respeta.
AM