— ¿Qué tipo se novio sería si te dejo ser bruto...? Momo, no.
Le apretó la nariz aún siendo gentil, como si con esos toques suaves pudiera hacerle entrar en razón.
— Otro día será, no te vas a librar... hehe. Cuando te sientas mejor, lo hacemos.
Y si no ya lo hará él solo, +
Sí que debe confiar en su amigo...
— ¿Tartaglia? Suena al restaurante italiano... Tagliatella...
Se quedó en punto punto punto mental. Luego espabiló, sacudiendo su cabeza.
— Childe mejor, ¿verdad?
— Te iba a decir de quemar contenedores en algún barrio pijo pero... no, mejor no.
Pese a la ilusión que le hacía, comprendía que era mejor dejarlo para otra ocasión. Besó los labios ajenos nuevamente, reclamándolos como propios.
— Vas directo a la cama, Momo... No puedes +
— No sé decir si estás hablando en serio o no...
Día 1 siendo g*ngerfobic. Un hombre raro le intenta vender energéticas y le cuenta historias raras. ¿Será que saca la navaja?
— No puedo creerme que ese sea tu nombre. Oye, puedo parecer joven e ingenuo, pero tanto... no.
¡No dijo eso!
— Uhm... Depende. ¿Cuántas energías tienes?
Quería hacer aquello con Moe, por supuesto, pero no deseaba que sus heridas empeorasen por una tontería.
Pasó el dorso de su mano por una de las mejillas ajenas, haciéndoselo saber.
— No, gracias... Prefiero mantenerme sano. O medio sano.
Sacudió su cabeza, firme con su decisión. Es terco cuando quiere, así que no piensa probar esa energética.
— ¿De verdad se llama así? ¿Sus padres no le querían...? Es como el hijo de El*n M*sk...