Alejandra Pizarnik escribió: «Estuve pensando que nadie me piensa. Que estoy absolutamente sola. Que nadie, nadie siente mi rostro dentro de sí ni mi nombre correr por su sangre. Nadie actúa invocándome, nadie construye su vida incluyéndome»; intuyo que lo pensó un domingo.
Queda muy simple decir: «Todo cambia» cuando Sylvia Plath escribió: «Y habrá otros veranos, otros conciertos, pero jamás será éste, nunca más, nunca será como ahora. El año que viene no seré la misma de ahora, por eso me río de los perecedero, de lo efímero.»