Tenía días preguntándome qué había pasado con El Vikingo, el muchacho que le envió mensajes de voz a su hermana y a su mamá diciéndole que su espalda aguantaba 7 espadas y que estaba bien.
Pues resulta que hoy me enteré de que se llama William Vera y que el día del terremoto había bajado a La Guaira a pasar el día con su novia y su suegra.
Quedaron atrapados entre los escombros del edificio. Su suegra murió en el acto. Su novia, varias horas después, pero él fue rescatado por sus amigos después que su madre les insistiera para que lo buscaran pues no habían podido comunicarse.
Ellos lo sacaron. Se lo llevaron a un hospital en Vargas, pero ahí no podían atenderlo. Debieron pagar 500 dólares para que una ambulancia lo trasladara a una clínica. Fue en ese momento cuando grabó los audios.
Al llegar a la clínica en Caracas, la administración pidió una inicial para poder atenderlo. Mientras tanto, Williams a pesar de sus lesiones evidentes, seguía esperando una humanidad que nunca llegó.
Horas más tarde, murió desangrado sin ser atendido ni siquiera con los primeros auxilios.
De verdad que esta historia me rompió el corazón. No fue hasta hoy que me enteré del desenlace.
¿Cuantas vidas se perdieron por inacción y omisión? Por falta de humanidad. Por el dinero que nadie se lleva cuando la vida llega a su fin.
Increíblemente, aún a pesar de los miles de muertos, muchos decidieron seguir implacables y como si nada pasó.
La vida y el karma, siempre llegan.