El diablo no pudo alcanzarme. Entonces me obligó a ver cómo todos me dicen que soy una mujer increíble con un corazón hermoso y aun así nunca nadie decide quedarse.
Ahora las flores, recién caídas de su árbol, reposarán sobre el suelo hasta convertirse en partículas. Ya no viajarán en mis manos ni llegarán a ti para entrelazarse entre tus dedos, un destino al cual ya se habían acostumbrado.