me falló gente que me vio llorar, le abrí las puertas de mi casa, se quedó a comer, y conoció a mi familia. Así que a estás alturas nada me puede sorprender
mi silencio es mi límite. Soy alguien que busca soluciones, que dialoga y se disculpa cuando es necesario, pero si llego al punto de quedarme en silencio, significa que he agotado todas las vías. Y en ese momento, la paz interior se vuelve más valiosa que cualquier discusión